¿Aún recordáis como os emocionabais al recibir una carta?, descubrir un sobre con nuestro nombre manuscrito en el buzón, abrirlo y leer lo que alguien que pensando en nosotros nos escribía desde otra ciudad o incluso te llegaba en forma de preciosa postal de país. También recuerdo las larguísimas cartas que intercambiaba con mi primer novio, que perfumaba o acompañaba de pétalos de flores o incluso de mechones de pelo. Eran cartas muy especiales, largas y profundas.

Hay un poema de Manuel Alexandre que dice:

A veces llegan cartas con sabor amargo,

con sabor a lágrimas.

A veces llegan cartas con olor a espinas,

que no son románticas.

Son cartas que te dicen que al estar tan lejos

todo es diferente.

Son cartas que te hablan de que en la distancia

el amor se muere.

A veces llegan cartas que te hieren dentro,
dentro de tu alma.

A veces llegan cartas con sabor a gloria, llenas de esperanza.

A veces llegan cartas con olor a rosas que sí son fantásticas.

Son cartas que te dicen que regreses pronto,

que desean verte.

Son cartas que te hablan de que en la distancia

el cariño crece.

A veces llegan cartas que te dan la vida,

que te dan la calma.

 

 

Tristemente estas maravillosas cartas no tienen nada que ver con los mails que se envían hoy en día. En Great Moments queremos recuperar ésa bonita costumbre de enviarnos cartas con los que más nos importan y en particular con nuestros nietos. Ellos tienen que saber qué se siente al recibir una carta de alguien especial, además cómo escribirlas, enviarlas y la importancia de mantener viva esta tradición.

Este año he comenzado a cartearme con mi nieto que está en Inglaterra, estudiando inglés, el colegio es muy estricto y no le dejan recibir mails, así que nos comunicamos por carta, a él le encantan cuando le llegan y a mi más porque me lo imagino escribiéndolas, revivo las historias que me cuenta y sé que es un momento muy especial que los dos compartimos en nuestras memorias y dedicamos en exclusiva a pensar el uno en el otro.

Muchos estudios alertan a día de hoy, de la importancia de mantener la escritura y hacer hincapié en que los niños escriban a mano, está manualidad estructura el cerebro de una forma específica que consigue asimismo ordenar el pensamiento, en las cartas no se pueden escribir abreviaturas y siempre hay que evitar cualquier falta de ortografía, es con la práctica con la que se consigue mejor nivel de redacción y ortográfico. Cada carta se puede elevar ala categoría de arte, en el sentido de que está personalizada e individualizada sin lugar a dudas de la autenticidad y genialidad únicas de casa carta. Las cartas son como una extensión de la persona que las escribe, tienen su propio sello, un papel particular, un tipo de bolígrafo o de pluma, un trazo, un ritmo y cadencias que refleja la personalidad del que la escribe, eso no sucede en los mails ni en la mensajería instantánea que es idéntica para todos, en las cartas no se pueden enviar emoticonos, ni notas de voz, pero sí se puede dar rienda suelta a la imaginación y hacer un dibujo por ejemplo o una anotación especial, este dibujo o anotación contribuirá a elevar más aún si cabe la categoría y el arte de la carta.

No dejéis de transmitirles a vuestros nietos este maravilloso arte de escribiros cartas, ¿ tienes ya el boli y el papel? .

 

 



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