Los niños que crecen con sus abuelos son afortunados. No sólo lo decimos continuamente en Great Moments, muchos estudios tratan este tema y  hoy más que nunca está en boga.

 

Gracias a este vínculo que establecen tus nietos contigo, no sólo disfrutas tú, en ellos se conforma una dinámica afectiva sana y fuerte que les dota de por vida de unos refuerzos emocionales y de unos recuerdos que consistirán un legado de amor excepcional que los acompañará siempre a lo largo de sus vidas.

Hay un gran diferencia entre la percepción que se tenía de la infancia hace años cuando nosotras mismas éramos niñas, los contactos con los adultos eran muy contados, y la mayoría de las veces, se producían con un tono corrector, educador o desaprobador, lo cierto es que nacimos en la cultura del castigo corrector, y de la creencia de que los niños deben de ser moldeados y educados conforme a un estándar de comportamiento preconcebido. Hoy en día la infancia, se entiende desde multitud de prismas, los niños necesitan ser educados, o más bien enseñados,  de forma que aprendan los comportamientos que son buenos y que les llevarán a tener una vida más plena. Preferimos partir de la inclinación natural del ser humano a obrar el bien, y a rechazar el mal. Pero no hemos de olvidar la superior importancia del lado afectivo; la infancia, es esa oportunidad irrepetible en la que se dispone de tiempo y curiosidad sin límites por todo lo que nos rodea, ésta curiosidad deriva en un amor innato por lo nuevo al conocerlo, cómo el tiempo que pasa el Principito con su rosa es lo que la hace única, irrepetible y amada.

Cuando un niño recibe mayor número de estímulos, de atenciones y de vínculos basados en el amor incondicional; adquiere mayor madurez emocional.

Con esto no queremos decir que con los niños hay que ser “blandos”, todo lo contrario, se puede ser firme y ser muy querido ( no olvidemos que “la rosa” tenía sus espinas). Muchos estudios han tratado este tema, y lo cierto es que la mayoría de los niños “quieren” más a la persona que más les ha “educado”, esto quiere decir, que más les ha dedicado tiempo, que más les ha prestado atención, cuidado y enseñado cosas. Los estudios van más allá y afirman de forma tajante que los niños que quedan al cuidado de sus abuelos en lugar de en una guardería, adquieren una mayor fluidez en el lenguaje y son emocionalmente más seguros.

Si te involucras en la vida de tus nietos, ésa relación marcará la diferencia, tus nietos crecerán más sanos y felices, podrás influir notablemente en sus valores y comportamientos, gracias a tu experiencia y conocimientos podrás transmitirle unos valores y enseñanzas sobre la vida, porque cómo ya hemos dicho en otras ocasiones, ellos siempre escucharan tus consejos. Cuando pasas tiempo con tus nietos, sueles sacar tu lado más divertido, te comportas de una forma muy alegre, incluso más que lo hiciste con tus propios hijos. A veces te sentirás su confidente, su cuidadora ocasional, su mentora, su descubridora, su educadora… debes de sentirte cómoda con cada faceta, porque está comprobado que los abuelos somos los mejores modelos a seguir para los niños, somos el estímulo y el apoyo para familia en tiempos de crisis.

Así que no lo dudes, junto a ti, tus nietos crecerán más felices.



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