Por las tardes, cuando aprieta el calor y os toca recoger a vuestros nietos, siempre os piden insistentemente que les lleves a tomar un helado, es que apetece muchísimo tanto a niños cómo a mayores, porque; cuando llega el verano, llega el tiempo de los helados.

 

Si cedéis a sus súplicas estad tranquilas ya que los helados al mismo tiempo que refrescan, alimentan. Por suerte cada vez son más las heladerías artesanales que garantizan una alta calidad. Los hacen en sus propios obradores, a partir de recetas tradicionales y empleando productos frescos de temporada, siempre sin colorantes, conservantes ni saborizantes. Helados naturales, mucho más sanos y mucho más ricos, con sabores muy originales y que lógicamente también cuestan un poco más que los industriales.

En Great Moments hemos seleccionado algunas de esas heladerías artesanales para que disfrutéis de los mejores helados con o sin vuestros nietos:

 La Romana: La Romana es una heladería familiar que ofrece helados artesanales, elaborados con frutas de temporada que no tienen más de tres horas de vida y con tan solo un 7 por ciento de grasa lo que los hace ligeros y digestivos. Entre su amplia gama, sabores como el de mascarpone al café con chocolate belga, y una gama de polos crocantes con interior helado y diferentes coberturas. En calle San Bernardo, 96, y Paseo de la Habana, 27. Madrid.

 

Delacrem: Es una de las más populares de la Ciudad Condal, hasta el punto de que en verano llegan a elaborar 80 kilos al día. Pura artesanía, que implica elaboración diaria y una cuidada selección de los ingredientes, siempre naturales, sin colorantes ni aromas sintéticos. Helados sin gluten, aptos para celíacos, con muy bajo porcentaje de grasa, especialmente cremosos y que van cambiando según la temporada. El más popular es el de pistacho. Calle Enric Granados, 15. Barcelona.

 

La Fiorentina: Joaquín Liria, maestro heladero, abrió este establecimiento hace dos décadas con la idea de buscar helados artesanales con sabores autóctonos andaluces. Y lo ha logrado. Como muestra los de limón con hierbabuena, azahar con pestiño, torta de aceite de oliva o el muy peculiar de manzanilla de Sanlúcar. Una referencia en Sevilla. En calle Zaragoza nº 16. Sevilla.

 

Brustolón: fundada en 1935 por unos inmigrantes italianos, esta heladería tradicional ofrece más de 60 tipos de helados artesanales. Destacan los refrescantes de frutas, de agua, sin nada de leche, como los de pomelo rosa, manzana verde, frágola, piña o mango. Y también los cremosos de leche, en especial el de pistacho de Sicilia. Dónde: en Avenida Reino de Valencia, 10. Valencia.

 

Rocambolesc: Jordi Roca, uno de los hermanos propietarios de El Celler de Can ha creado escuela con estos helados hechos al momento y con los ingredientes más naturales, en oferta limitada para garantizar la máxima calidad. Entre sus especialidades, el helado lácteo, elaborado con leche de oveja, y el helado de manzana al horno. En Madrid los encontraréis en la última planta del Corte inglés de Serrano nº 52.

 

Oiartzun: Es una reconocida pastelería de la capital guipuzcoana, situada muy cerca de La Concha y del Ayuntamiento de la ciudad. En local de al lado tienen una heladería de moderno diseño en la que ofrecen buenos helados artesanales entre los que destacan los sorbetes de frutas naturales como el de manzana verde o el de frutas rojas del bosque. Calle Igentea, 2. San Sebastián.

 

Si estáis en casa, y tanto a vuestros nietos como a vosotros os apetece uno, no sucumbáis a bajar al chino de la esquina, de manera muy fácil y sencilla podéis haceros vuestros propio helado casero. Apuntad cómo:

Helado de kiwi y plátano.

Es muy ligero y bajo en grasas y calorías.

 

Ingredientes:

  • Kiwi, 2 (200 g) en su punto de madurez
  • Plátano, 1 (100 g) en su punto de madurez
  • Queso fresco batido natural 0% M.G., 300 g
  • Azúcar, 40 g aprox o edulcorante.

 

Preparación:

 

Pelamos los kiwis y el plátano y los cortamos en trozos. No hace falta que sean trozos muy pequeños porque los vamos a triturar; es por ayudar a la batidora. En el vaso de la batidora ponemos la fruta y añadimos el queso fresco y el azúcar.Trituramos hasta obtener una crema densa y homogénea. Probamos y añadimos más azúcar si es necesario. Vertemos la mezcla en un molde y metemos el helado al congelador en un recipiente hermético. Como vamos a preparar el helado sin heladera, para conseguir un helado cremoso tendremos que estar pendientes durante la primera hora y sacar el helado del congelador cada diez minutos y batirlo, como si fuera una tortilla, con un tenedor o varilla, para introducirle aire y que no cristalice. Después de esta primera hora removiendo lo dejaremos en el congelador otras dos horas más para que endurezca. Podéis utilizar cualquier tipo de fruta e incluso sustituir el queso fresco por un yogur natural sin aditivos.

Con estos moldes quedarán perfectos, pincha aquí:

 

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