El mapa no es el territorio

Por fin he acabado mi formación en PNL (Programación NeuroLingüística) y he de decir que lo que empezó siendo un “¿qué es esto”? ha terminado siendo “cuánto he aprendido y cuántos recursos ha puesto a mi disposición”.

Para los que no están familiarizados, os diré que la PNL es algo así como el arte de programar nuestro cerebro a través del lenguaje para conseguir que nuestra vida nos resulte más fácil y con mejores resultados.

Una de las cosas que más me han llamado la atención es uno de los presupuestos básicos que rigen la PNL: “el mapa no es el territorio”. Esto quiere decir que cada persona percibe de forma diferente lo que ocurre a su alrededor a través de sus sentidos y después, internamente, hace una interpretación de lo que ha ocurrido. Es decir, el territorio es la percepción y el mapa es la interpretación de esa percepción.  Cuando vemos, oímos, olemos, tocamos o sentimos algo, nuestro cerebro busca dentro de su mapa mental situaciones en las que ha vivido ese mismo momento y hace una interpretación que no siempre se corresponde con la realidad.

Por ejemplo. Imaginemos una persona que cuando era pequeña vio un hombre vestido de negro que le causó miedo. El cerebro almacena esa información y relaciona “hombre vestido de negro” con “miedo”. En su cerebro existe una creencia o suposición de que los hombres vestidos de negro causan miedo. Ese es su mapa mental, sin embargo, no es la realidad. Lo que sí es cierto es que interpretamos el mundo en función de lo que nos interesa o de aquello en lo que creemos.

Ocurre a menudo, en el ámbito de la comunicación, que tendemos a presuponer (dar por sentado o cierto algo) la intención de la persona con la que interactuamos, en función de nuestras experiencias almacenadas en el cerebro. Estas interpretaciones se basan más en nuestros pensamientos, miedos y expectativas que en la realidad, lo que nos lleva a entrever comportamientos  que a menudo no son reales. Y más aún, a sacar conclusiones erróneas.

¿Cuántas veces damos por ciertas situaciones y conductas que sólo están en nuestra imaginación?

Por eso es tan importante ayudar a los niños a crear redes neuronales en las que lo positivo prime sobre lo negativo, a través de experiencias bonitas y agradables que fortalezcan su bienestar emocional.  Preparar al cerebro para que la interpretación que realice de las percepciones sean lo más saludables posible.

El niño al nacer es como un libro en blanco, mejor dicho, como un cuaderno en blanco preparado para escribir su historia. De los adultos depende cómo sea esta historia. En nuestra mano está contribuir a que sus redes neuronales estén llenas de recuerdos, vivencias y palabras preciosas y motivadoras. Si las condiciones de su entorno son favorables a su desarrollo cerebral, el niño tendrá la oportunidad de desarrollar y potenciar sus habilidades de forma extraordinaria.

En otro post hablaremos sobre la plasticidad del cerebro en los niños. Mientras tanto, que disfrutéis de las vacaciones. Nosotros seguiremos por aquí.

El libro Cómo funciona tu cerebro para dummies, de Néstor Braidot, es perfecto si te apetece aprender ¿Cómo lo hace el cerebro para aprender y memorizar? ¿Hasta qué punto somos seres racionales, emocionales o instintivos? ¿Por qué tu cerebro es diferente al de tu pareja? ¿Si te hicieran un trasplante de cerebro, seguirías siendo tú mismo? La respuesta a estas y muchas otras fascinantes cuestiones la encontrarás en estas páginas, que te presentan de forma muy ordenada y clara las aportaciones más importantes que han hecho las distintas ciencias que estudian el cerebro, para que puedas sacarle el máximo rendimiento a ese maravilloso órgano que tienes dentro de la cabeza.

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Las abuelas son bellas por dentro y por fuera

Las abuelas de hoy no tienen edad. Me explico. La semana pasada leí un artículo en el que se defendía que la edad es un concepto obsoleto. No hay frase más antigua que aquella de “¿no eres muy mayor para…?”. Y es verdad. Y si no, que se lo pregunten a las abuelas, que continuamente están compartiendo juegos, aventuras y tareas con los nietos, sin tener en cuenta su edad.

Las abuelas de hoy en día son bien distintas a las de hace 10 o 15 años, sin ir más lejos. Son mujeres activas, más seguras e independientes, mejor preparadas y con mayor autonomía de lo que lo fueron sus madres. Y son atractivas, muy atractivas. De hecho, la periodista Shane Watson del diario The Telegraph ha descrito a las mujeres mayores de 50 años como “midoréxicas”. ¿Qué es la midorexia? “Es la creencia de que no sólo puedes ser atractiva para siempre sino que, de hecho, ahora eres más atractiva que nunca y sería un crimen no aprovecharse de ello antes de que sea demasiado tarde”

De la misma manera que resultan físicamente atractivas, interiormente están en la edad óptima para ser adorables para ellas mismas y para los demás. Se encuentran en una etapa vital en la que cuentan con multitud de recursos que, bien utilizados, les permiten un crecimiento personal como nunca hasta ahora lo habían experimentado.

A partir de determinada edad (cada mujer tiene la suya), pongamos los 50, las mujeres se encuentran en un momento inmejorable de su vida personal. Tienen más tiempo para dedicárselo al mejor proyecto que existe: SU PERSONA. Es el momento de buscarse, de encontrarse y de descubrir todo su potencial. Son más libres y tienen más tiempo para dedicárselo a ellas y cuánto más tiempo se dedican, más se conocen y más descubrimientos hacen. Sobre todo, es el momento de descubrir cuánto vale y todo lo que puede aportar.

En definitiva, están en el momento ideal para descubrir su ESENCIA, de replantearse metas, de buscar nuevos objetivos y ¿por qué no? de realizar sus sueños, lo cual proporciona un bienestar físico, mental y emocional que se traduce en un sentimiento de satisfacción y tranquilidad.

Según la escritora y psicóloga Anna Freixas, el bienestar percibido tiene que ver básicamente con dos elementos: la sensación de control sobre nuestra propia vida y la percepción de placer y felicidad. Y ambas dependen de nosotras mismas y de todo lo que hagamos para conseguirlo.

Así lo decía Jaime Gil de Biedma: “Resolución de ser feliz por encima de todo, contra todos y contra mí, de nuevo –por encima de todo, ser feliz- vuelvo a tomar esa resolución”

Hoy recomiendo el libro de Anna Freixas, “Tan frescas: las mujeres mayores del siglo XXI”.

Una nueva generación de mujeres mayores comienza a asomar: son las hijas del «rock & roll» y del feminismo, que hoy tienen sesenta, setenta y ochenta años. Han roto muchos moldes, son independientes, activas y exigentes, y los estereotipos de la vieja modosita no le sirven.

En este libro renovador y necesario, la autora pone nombre a un sinfín de temas y situaciones inéditas que experimentan las mujeres maduras de hoy.

 

Se acaba el cole, empiezan las vacaciones.

Me acabo de quedar sin mi amiga Marta como compañera de viaje. Yo que pensaba aprovechar estos días de solecito para irnos a la playa a descansar, resulta que ella tiene otros planes. Cuidar de sus tres nietos. Ahora que empiezan las vacaciones escolares, se acaban las suyas y empieza la fiesta de los nietos.

 

Efectivamente, ya llegó el verano y con él las súper abuelas canguro. ¿Qué sería de los nietos sin las abuelas en época de vacaciones? Se acaba el colegio, los padres siguen trabajando y las abuelas siempre están dispuestas a echar una mano.

Según algunos estudios, en España la mitad de los abuelos cuida a diario de sus nietos y el porcentaje sube hasta el 70% en los períodos de vacaciones escolares. A tenor de lo que se desprende de encuestas realizadas por el Ministerio de Sanidad y Política Social, muchos abuelos dedican a sus nietos entre 6 y 7 horas diarias.

 

La implicación de los abuelos en el cuidado de sus nietos es tal, que hay quien dice que sin su ayuda el país se paralizaría.

 

Sí, las abuelas son geniales y siempre están preparadas para dejarlo todo, si los hijos se lo piden y más si es para cuidar a sus nietos. Sin embargo, para ser una abuela canguro se necesita estar en buena forma física, tener vitalidad y grandes dosis de buen humor.

 

Pero ¡cuidado! Midamos nuestras fuerzas.

 

La catedrática de Psicología Evolutiva, Carme Triadó, dice que “La mayoría de abuelas se muestran satisfechas porque durante toda su vida han cuidado de la familia y ahora ven el cuidado de los nietos como una prolongación más de su actividad, aunque la respuesta no es la misma si tienen entre 55 y 70 años que si son más mayores”. También indica que la percepción también depende de los planes que cada persona había hecho para sí misma en esta época, esté o no jubilada. Si piensa que los nietos le restan libertad y le impiden disfrutar del ocio y del tiempo libre soñado, la vivencia resulta estresante y, en ocasiones, provoca tensiones en la pareja porque a menudo la abuela está más dispuesta a ayudar a los hijos que el abuelo y este se queja.

¿Dónde están los límites? ¿Abusan los hijos de las abuelas canguro? ¿Cuándo pasan de ser abuelas canguro a ser abuelas esclavas? En principio, el límite estaría en la capacidad y aptitud de cada abuela y cómo lo vive cada una de ellas. Cuando cuidar de los nietos pasa de ser una actividad agradable a ser una carga que sobrepasa a la persona, nos encontramos ante una situación que empieza a ser preocupante. Si además la vive como una obligación que le provoca estrés, que no es capaz de quejarse por miedo a las consecuencias, el problema se agrava.

 

Recuerda que para poder cuidar a los nietos, debes cuidarte a ti misma, por lo que es imprescindible tener tus ratos de respiro para no sentirte sobrepasada, como son, hacer lo que puedas sin sobrecargarte, aprender a decir “no”, no descuidar tu salud y reservarte tu propio espacio y tiempo.

 

No es egoísmo cuidarse a sí mismo, es una necesidad.

 

 

 

Las abuelas y los abuelos tienen mucha experiencia y saben hacer muchas cosas. En este sencillo libro descubrirás 66 de esas cosas que tantas veces hacen sin que nos demos cuenta. Y verás lo divertidos, sensibles, cercanos y geniales que son.

 

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Cuando el nieto es de tu pareja

Sí, todas las que tenemos hijos en edad de procrear nos hemos imaginado alguna vez el momento en que te dirán “mamá, vas a ser abuela” o ya nos lo han dicho y hemos experimentado una emoción solo comparable a la de enterarte que vas a ser madre. Pero ¿qué ocurre cuando tu pareja te dice “voy a ser abuelo y tú abuelastra? Porque una cosa es ser abuela y otra abuelastra.

Actualmente, es muy normal encontrarnos con familias distintas a las tradicionales donde existen padres y abuelos separados que han rehecho sus vidas con otras parejas, originándose especiales circunstancias de convivencia y educación entre los cónyuges, hijastros, padrastros y nietastros. Las abuelas, a las que tanto nos gusta cuidar y transmitir nuestros valores a los nietos, en el caso de ser abuelastras nos encontramos con algunos obstáculos, que serán salvables o no, dependiendo de la actitud que tomemos ante esta situación.

Hay que tener en cuenta, sobre todo, el bienestar emocional del niño y procurar que su desarrollo personal no entre en conflicto con las formas de actuar de unos y otros. Si somos abuelastras hemos de tener en cuenta que el niño tiene otra abuela, la biológica, que tendrá su papel en el crecimiento y en la educación de ese niño. Quizá, te lleves bien con ella, o quizá no. Quizá, sus valores sean distintos a los tuyos, pero no dejarán de ser valores. Quizá, su manera de hacer las cosas sea distinta a la tuya, pero seguramente no será peor ni mejor, por lo que el respeto y saber aceptar esta situación, serán los mejores aliados para no entrar en batallas que no aportarán nada bueno a las relaciones familiares.

Imaginémonos al nietastro recibiendo instrucciones contradictorias, diferentes disciplinas y educaciones, costumbres diversas y distintas prácticas en lo relativo a la religión o a las normas sociales. Si ya es difícil crecer con cierta coherencia, dados los distintos ambientes en que se mueven los niños, imaginaos si dentro del entorno familiar existe discrepancia. La consecuencia será que tendremos nietos (nietastros) inseguros, que no sabrán a qué atenerse, miedosos e inestables emocionalmente.

Si eres abuelastra, es posible que se te presenten situaciones en las que no tengas la suficiente “autoridad” para intervenir y eso te produzca impotencia. Sin embargo, puedes aprovechar esta circunstancia para aliarte con tu nietastro y convertirte en la parte que escucha y apoya desde fuera. En la vida, a veces es muy enriquecedor actuar como simple observador. A menudo, es cuando más aprendes. Podrás construir un vínculo muy sólido con tu nietastro si hay respeto y confianza.

Lo ideal es que acuerdes con tu pareja cómo actuar en casos de conflicto, ser flexible, intentar encontrar tu espacio dentro de las relaciones familiares biológicas y trabajar mucho tus emociones si te asaltan sentimientos de inseguridad, recelos o desplazamiento.

Procura que tu motivación principal sea la felicidad del nieto y la tuya propia con tu pareja. Recuerda que la felicidad es la única cosa que se multiplica cuando es compartida.

El libro de Luis Rojas Marcos, “Convivir. El laberinto de las relaciones de pareja, familiares y laborales”, nos enseña cómo los vínculos de amor y la convivencia armoniosa con otras personas constituyen nuestra fuente primordial de felicidad y son, además, los antídotos más seguros contra las adversidades.

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Abuela ¿te quedas con los nietos?

Oigo con estupor a una amiga decir que no puede quedar con nosotros porque su hijo le ha pedido quedarse con los nietos y si no lo hace teme que no se los vuelvan a dejar.

Por un momento pienso en recriminar a mi amiga, pero me detengo. Decido reflexionar. ¿Qué nos mueve a actuar así? Sin duda, el miedo, y así lo manifiesta mi amiga: el temor a que no se los vuelvan a dejar. Es decir, una necesidad de los hijos (dejar a sus nietos con sus abuelos) se convierte en una potencial amenaza si no la satisfacemos a su gusto. ¿Hasta qué punto necesitamos a los nietos? ¿Hasta el punto de estar dispuestas a sucumbir a todos los deseos de nuestros hijos? ¿Pueden los nietos convertirse en instrumento de chantaje emocional?

A menudo ocurre en las familias que la relación se base en el chantaje emocional, tanto de padres a hijos y viceversa. En el caso de que el chantaje proceda de los hijos hacia los padres, nos encontramos ante una manipulación que, no te quepa la menor duda, se está consintiendo y autorizando. Es decir, se les está dando permiso para que impongan su voluntad.

Es muy posible que los hijos, para salirse con la suya, utilicen a los nietos, incluso aunque no sean conscientes de ello, y, por supuesto, ante la amenaza de no tener cerca a los nietos, cedemos ante lo que sea.

¿Cómo darnos cuenta de que somos víctimas de un chantaje emocional? No es fácil, ya que las madres tenemos las ganas de agradar grabadas a fuego y en muchas ocasiones no percibiremos esa amenaza. En líneas generales, te encontrarás en esta situación cuando aprecies un sentimiento de injusticia o enfado porque estás cediendo ante lo que no quieres hacer e incluso te haga sentir egoísta si no consientes y defiendes tus deseos. Si, además, te intentan convencer de que lo mejor para ti es hacer lo que ellos pretenden, aunque tú estés segura de que no, claramente estás siendo objeto de un chantaje emocional.

¿Y qué podemos hacer ante esta situación? No es fácil dar un consejo efectivo, pues existen sentimientos encontrados; el de no permitir que nos chantajeen con el deseo de estar con los nietos. Así que invito a la reflexión y a preguntarte hasta qué punto te está haciendo daño. Si te está haciendo daño, pregúntate hasta dónde estás dispuesta a ceder. Si tienes miedo, pregúntate de dónde procede ese miedo y qué podría ocurrir si actúas sin someterte a ese chantaje emocional.

A través del coaching se pueden encontrar recursos para gestionar las emociones y averiguar lo que realmente quieres y cómo conseguirlo, respetándote a ti y a los demás. Lo que importa de verdad es tu bienestar emocional y el de toda la familia.

Quien tiene una abuela tiene una cómplice

El vínculo de los nietos con sus abuelas va mucho más allá de los lazos familiares. Ellas son el mejor cómplice del mundo. Les escuchan, les consienten travesuras y comparten juegos y secretos, convirtiéndose en las mejores aliadas para convencer a los padres cuando quieren conseguir algo.

La complicidad supone un lenguaje único que logra crear relaciones excepcionales y felices. Ese lenguaje se traduce en palabras, gestos, guiños y confidencias que hacen sentirse especiales tanto a la abuela como a los nietos. Generan como una especie de código secreto basado en la confianza de que la abuela siempre está dispuesta a apoyar y defender a los nietos ante cualquier situación. Es el compinche de los nietos.

Esta relación de complicidad enriquece a ambos puesto que aprenden uno de otro. Mientras la abuela aprende a ver la vida desde los ojos de los nietos, con una visión distinta, más fresca y actualizada, los nietos aprenden a través de la experiencia, la sabiduría de la abuela y de su inteligencia emocional. Yo creo que la inteligencia emocional es consustancial al hecho de ser abuela.

¿Quién, si no, podría empatizar, comprender, animar y motivar tanto a los nietos como lo hace la abuela? ¿Quién pondría sosiego, orden y paz en los momentos críticos?

Por otra parte, la complicidad conlleva también hacer reflexionar a los nietos en aquellas ocasiones que así lo requieran. Hacerles ver los errores, los comportamientos inadecuados y las actitudes negativas, es una labor que la abuela puede hacer con cariño, desde la calma. La abuela sabe la mejor forma de mostrarle las equivocaciones, diciéndole lo que necesita escuchar de una manera cariñosa, hablándole con la verdad y desde el corazón. No siempre ocurre con los padres, por lo que en estas ocasiones la abuela adquiere un papel protagonista. Cualquier consejo que venga de la abuela, su cómplice, será bien recibido. Lo bueno de los años es que nos hacen ver la vida con más flexibilidad y las abuelas tienden a aliviar la rigidez y la tensión que se producen a veces entre padres e hijos.

 

Hoy recomiendo el libro Querida abuela: entre tú y yo (Cuéntame tu vida), a través del cual podrás contar tu vida a tus nietos, haciéndoles cómplices de tus vivencias. Puedes adquirirlo aquí:

 

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Creando recuerdos positivos

Dicen que las cosas importantes de la vida no son cosas, son momentos, emociones, recuerdos, lecciones…

Esto tiene mucho que ver con lo que almacenamos en nuestra memoria y cómo lo recordaremos en el futuro. Las cosas que nos pasan serían irrelevantes si no fuera por la carga emocional que llevan asociadas. Por ejemplo, el nacimiento de un nieto te produce una gran alegría y te genera expectativas de futuro. Con todo, si no fuera por esas emociones que despierta en ti, ese nacimiento no tendría mayor relevancia.

Desde que nacen y durante los seis primeros años, el cerebro de los niños tiene un potencial que no volverá a tener nunca a lo largo de toda su vida. Durante este período es cuando se asientan las bases neurológicas de su desarrollo intelectual y emocional, por lo que es decisivo la manera en la que nos relacionamos con ellos.

Incluso aunque el niño no sea capaz de acordarse de los hechos que ocurrieron en sus primeros años, sin embargo, las experiencias y las emociones quedan almacenadas como recuerdos en su mente y ejercerán una notable influencia sobre él. Si el pequeño crece en un ambiente cálido y equilibrado, percibirá el mundo de una manera muy diferente a si lo hace en un entorno conflictivo y desagradable.

En otras palabras, la abuela, como persona relevante en el entorno familiar, contribuye a fabricar recuerdos dulces y entrañables en sus nietos, o, por el contrario, recuerdos hostiles. Esto influirá, sin duda, en que esos niños se conviertan en adultos predispuestos al optimismo o al pesimismo. Será precisamente el recuerdo de sus primeras experiencias el que determine la actitud ante la vida.

Partiendo de la base de que los niños tienden a recordar tanto lo bueno como lo malo, tienen una especial habilidad para fijar en su memoria las experiencias positivas, evitando los recuerdos negativos.

¿De qué forma podemos las abuelas generar recuerdos positivos?

  • Comparte Vivencias. Los pequeños recuerdan lo que viven, no lo que se les cuenta. No es lo mismo narrarle cómo es el mar que viva la experiencia de ir al mar, de sentirlo. Idea actividades que puedas compartir con ellos.
  • Crea rutinas. Las rutinas aumentan el sentido de pertenencia a la familia. Costumbres como la comida del domingo, ir al cine cada cierto tiempo, la lectura del cuento o el paseo semanal, contribuyen a fijar recuerdos positivos que beneficiarán al adulto en que se convertirá.
  • Poténciale las experiencias sensoriales. El olor a galletas recién hechas o el del jazmín en la casa de verano; una siesta a la sombra de un árbol; sentir las olas del mar o una puesta de sol. Compártelas con él, hazle ser consciente de las emociones que producen en ti y transmítele esas sensaciones.

 

El libro Aprender, recordar y olvidar, de Ignacio Morgado, te ayudará a conocer cómo el cerebro se las arregla para aprender, almacenar y retener los conocimientos. Para entender cómo se refuerzan, debilitan o cambian las memorias, cómo recordamos y por qué olvidamos. En definitiva, un estudio de las razones y las claves científicas que permiten establecer los mejores procedimientos para enseñar y aprender con eficacia.

 

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Las Abuelas son las guardianas de las tradiciones

En cada familia existen tradiciones que se repiten generación tras generación.

¿Quién no se acuerda de lo que se hacía en casa de la abuela en Navidad? ¿Cómo la adornaba? ¿Cómo preparaba la mesa y qué menú era el tradicional? ¿Cuál era su sillón favorito? Todos recordamos con cariño esa peculiar manera que tenían nuestras abuelas de celebrar su cumpleaños o de prepararnos nuestro postre favorito.   Lo recordamos con cariño y mientras lo recordamos no podemos evitar que se nos escape una sonrisa llena de ternura. Nos encanta comentarlo con los primos, porque la abuela, a través de estos rituales, se convierte en el nexo de unión de la familia.

Las tradiciones familiares son muy importantes porque contribuyen a crear la identidad de la familia. Son primordiales para forjar el sentido y orgullo de pertenencia a la familia y fomentan la fortaleza y la unidad familiar. Son el vínculo intergeneracional que sirve para que la comunicación entre los miembros de la familia sea más fluida y tenga más puntos de encuentro. Son la mejor manera de conocer cómo vivían nuestros abuelos y bisabuelos.

Existen muchas tradiciones que son comunes a todas las familias, sin embargo, la manera de conservarlas, de organizarlas y de llevarlas a cabo varían considerablemente de una familia a otra, incluso de generación en generación.

Cuando todos los miembros de la familia participan en la tradición se crea un ambiente seguro en que cada uno de los partícipes conoce las reglas, sabe lo que va a ocurrir e incluso sabe el papel que juega dentro de un entorno aceptado por todos. Todo ello hace que cada miembro de la familia se sienta importante y pueda expresar sus emociones sin temor. Incluso, pasan a sentirse protagonistas si la tradición consiste en celebrar una Primera Comunión, la mayoría de edad o haber obtenido el título de grado, por ejemplo.

Por otra parte, en momentos de tensión o de crisis, las tradiciones pueden convertirse en un pilar en el que sostenerse y donde la familia encuentre sus verdaderos valores y la dirección hacia donde debe ir para encontrar la estabilidad.

En definitiva, las tradiciones recogen la cultura, la sensibilidad, los principios y valores por los que se rige una determinada familia a lo largo de su historia, y quién mejor que la abuela para abanderarlas.

No obstante, también tenemos que tener en cuenta que las tradiciones cambian con el paso del tiempo y no debemos aferrarnos a esas tradiciones si dejan de tener sentido para las nuevas generaciones. Por ello, dejemos también que los nietos incorporen nuevas tradiciones a la familia. Será una manera de adaptarse a los nuevos tiempos y de respetar las diferentes costumbres que aporten los más pequeños y que transmitirán, a su vez, a los futuros descendientes.

Los valores sociales y morales son la base para vivir en comunidad y relacionarnos con los demás. Si quieres ayudar a tus hijos a desarrollarlos, en este libro de la psicóloga Begoña Ibarrola vas a encontrar 20 cuentos en torno a 10 valores, y propuestas de actividades con pautas muy sencillas para trabajar cada uno de ellos. Los niños disfrutarán de los cuentos cuyos personajes son los animales de la selva y un niño guaraní que se ha perdido en ella. Juntos se enfrentan a problemas mientras aprenden a convivir y a respetar la diversidad. Adquiérelo aquí:

 

Las abuelas coherentes cumplen con lo que dicen

Decía la genial Mafalda, “a mí me gustan las personas que dicen lo que piensan. Pero por encima de todo, me gustan las personas que hacen lo que dicen”.

Estamos hablando de coherencia, y es que las personas que hacen lo que dicen, son un ejemplo a seguir, son personas que no defraudan ni generan falsas expectativas con palabras que luego no respaldan con hechos. Los hechos son los que definen a las personas. Obras son amores, y no buenas razones, dice el refrán.

¡Qué difícil es ser coherente! Y qué importante es vivir con coherencia, sobre todo para poder transmitirla a nuestros nietos

Se enseña coherencia dando ejemplo; haciendo lo que se dice, para bien y para mal. Es decir, tanto para enseñar y transmitir valores, como para corregir comportamientos no apropiados manteniendo, en su caso, las consecuencias.

Ser coherente consiste en cumplir con lo prometido y en mantener lo que se ha dicho, de esta manera nos convertiremos en modelo con nuestras propias palabras, pero sobre todo con nuestros actos. ¿Con qué autoridad moral pediremos a nuestros nietos que se comporten de una determinada manera, si nosotras hacemos todo lo contrario? Algunos ejemplos podrían ser exigirles no fumar, o no beber alcohol con un cigarro y una copa de vino en la mano; o decirles que es muy bueno leer cuando nosotras cogemos un libro muy de vez en cuando; o animándoles a hacer deporte sin levantarnos apenas del sofá.

Actuar conforme a estos ejemplos genera una falta de credibilidad que resta legitimidad a nuestro discurso. Además, corremos el riesgo de convertirnos en personas no fiables. Si no transmitimos confianza a nuestros nietos, probablemente tampoco les estemos transmitiendo seguridad y, como consecuencia, estaremos contribuyendo, a su vez, a crear personas inseguras.

Indudablemente, la coherencia va unida a la confianza y de alguna manera al respeto hacia uno mismo. Si no somos capaces de actuar conforme a lo que pensamos y sentimos, bien porque nos avergonzamos, bien por el que dirán o porque nos cuesta demasiado esfuerzo, no estaremos en sintonía y viviremos con angustia porque viviremos en contradicción.

Como partícipes en el desarrollo personal de nuestros nietos, es nuestra responsabilidad actuar con coherencia puesto que de ello depende que esas personitas nos tomen como modelo a seguir por transmitirles, confianza, credibilidad y seguridad o por el contrario, no nos tengan en cuenta como ejemplo a seguir.

No nos olvidemos de que las personas coherentes dejan huella. Piensa en la huella que quieres dejar en esta vida, en el legado que quieres transmitir a tus nietos y en cómo quieres que te recuerden. Cuanto más coherente seas, mejor te recordarán.

 

 

 

Recomiendo el libro “Sin control” de la doctora Shefali Tsabary, un libro que revela el modo en que la disciplina que imponemos para controlar la conducta de nuestros hijos es, en realidad, la causa principal de su mala conducta.
La doctora Tsabary afirma que para que la crianza sea eficaz debemos desarrollar una profunda conexión con nuestros hijos y abordar los sentimientos que impulsan sus conductas, en lugar de castigarlos.
Lejos de abogar por una actitud del tipo «dejar pasar» o «todo vale», la doctora Tsabary recomienda que los padres adopten una actitud resuelta, no basada en el control del niño sino, sobre todo, en ayudarlo a desarrollar un profundo sentido de responsabilidad personal.
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HAY VIDA DESPUÉS DE LOS 50

 

Intento leer y ver todo lo que cae en mis manos sobre los mayores de 50 años y me encuentro con esta frase de Shatzi Bachmann, “Hasta los 50 respiré… Ahora, además, vivo”.

Investigo un poco más sobre esta mujer y no encuentro casi nada en Internet. Apenas un vídeo de TEDxBariloche en el que cuenta su experiencia vital. De cómo pasó de ser una mujer feliz y motivada, profesora de educación física, a tener una depresión por estrés psicofísico que le causó una baja y le obligó a dejar de trabajar.

Gracias a esta circunstancia, Shatzi es capaz de adaptarse, de ver nuevas oportunidades y emprender nuevos caminos que le han llevado hacia la felicidad.

Los 50 y más años son una edad óptima para emprender proyectos de todo tipo. No sólo profesionales, que también, sino sobre todo proyectos de vida. Es un momento excelente para evaluar cómo ha sido nuestra vida, cuáles han sido los logros alcanzados y también para reflexionar sobre cuáles son las asignaturas pendientes y, sobre todo, qué queremos hacer de ahora en adelante. Lo que se dice, “hacer balance” de nuestra vida.

Si repasamos el largo recorrido que nos ha traído hasta aquí, encontraremos claros y oscuros, alegrías y penas, éxitos y fracasos (aunque a mí no me gusta hablar de fracasos, sino más bien de resultados no deseados), amores y desengaños. Todas estas experiencias forman parte de nuestra vida. Algunas personas se centran en recordar su vida a través de filtros oscuros y otras, sin embargo, prefieren verla a través de filtros que potencian la luz.

Lo importante, a la hora de hacer balance, es elegir un lugar adecuado donde colocar el pasado, hacer las paces con él, si fuera necesario, y decidir qué hacer con el futuro, con nuestro futuro.

Gracias a todo lo vivido hemos aprendido a hacer la maleta metiendo lo imprescindible y sacando, incluso tirando, lo que ya no sirve. Metemos más perdón, más comprensión, más aceptación, más libertad, más sabiduría y más serenidad, y a la vez sacamos los deseos de juzgar, los enfados, las venganzas, las etiquetas y hasta querer llevar razón si ello conlleva alterar nuestro ánimo.

A medida que nos vamos haciendo mayores, adquirimos más libertad y somos más receptivas a escuchar nuestra voz interna que intenta conectarnos con nuestras emociones y deseos. Estamos en un momento en el que hemos dejado de ser imprescindibles para todo el mundo, excepto para nosotras mismas. Salvo excepciones, empezamos a dejar de ser la hija de, la mujer de, o la madre de indispensables con todas las obligaciones que esto conlleva. Es el momento de reidentificarnos y reconocernos; es el momento de volver a tener identidad propia y de encontrar el significado de nuestra vida. ¿Quién soy y para qué estoy aquí? ¿Qué quiero para mí y para mi futuro? Es el momento de plantearse ¿Cómo quiero vivir?

Fue precisamente a los 50 años cuando empecé a cuestionarme casi todo lo que había aprendido hasta ese momento. Empecé a pensar que la vida necesariamente tenía que ser algo más y empecé a buscar a través del coaching que me ayudó a encontrar en mí misma lo que siempre había buscado fuera, como si la respuesta estuviera en el exterior.

El coaching es sin duda una herramienta muy potente para acompañar a las mujeres de 50 o más años y ayudarles a encontrar sus objetivos, aquéllos que les proporcionen bienestar emocional, mejor autoestima, independencia en la toma de decisiones, capacidad de superación y empoderamiento, En definitiva, a darles la oportunidad de reformular su vida con objetivos claros de acuerdo a sus valores.

Uno de esos objetivos bien podría ser convertirse en una súper abuela comprometida con una actitud amable, divertida y cariñosa hacia sus nietos y que participe en su desarrollo personal. El coaching también ayudaría a despertar en la vida de las abuelas emociones positivas que transmitan alegría, serenidad, ilusión y confianza.

Es una cuestión de elección. Lo importante es reflexionar sobre cómo queremos que sea nuestra vida a partir de los o más años y atrevernos a vivirla tal como lo decidamos.

Como decía Ingrid Bergman, “Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube, las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”. Aprovechemos esta vista amplia y serena para alcanzar a ver qué es lo que deseamos.

 

 

Todo nuestro amor para los nietos diferentes

Recuerdo la carta que mi amigo Paco Justicia, allá por 1997, dedicó a su hijo Diego, nacido con síndrome de Down. Podéis leerla en el siguiente enlace. http://www.sindromedown.net/noticia/nunca-me-lo-perdonare/

 

La carta me impactó por la emoción que transmite Paco, que se arrepiente profundamente de haber tenido miedo cuando descubrió que su hijo tenía “ojos de chinito”. Este arrepentimiento impacta y conmueve a la vez y despierta en mí una sensibilidad infinita hacia su necesidad de ser perdonado. ¡Pedir perdón por tener miedo!

¡Qué contradicciones tiene la vida! A uno de los momentos más felices de tu vida como es el nacimiento de un hijo, le hace sombra el miedo ante lo diferente, ante lo que se sale de lo normal.

 

Hablemos de los abuelos, en especial de las abuelas. ¿Qué sienten las abuelas ante un nieto con síndrome de Down? El nacimiento de un niño con síndrome de Down afecta, por supuesto, a todos los miembros de la familia, no sólo a los padres y hermanos del neófito, sino a todo el entorno familiar, incluidos los abuelos que lo viven con especial rudeza emocional, ya que al dolor por el nieto en sí, se le une el dolor de su hijo o su hija que contemplan asustados un futuro incierto y desconocido.

 

Las repercusiones emocionales de las abuelas ante el nacimiento de un nieto con síndrome de Down van desde la aceptación y asimilación de la realidad de su nieto, con la confusión, desconcierto y ansiedad que conlleva, hasta el temor por la salud y el futuro de su nieto, pasando por la tristeza, la rabia y la negación de lo ocurrido.

Es posible también que se sientan impotentes y no sepan qué hacer para ayudar a sus hijos en estos complicados momentos e incluso se aparten y se sientan incapaces de abrazar y acariciar a su nieto con síndrome de Down.

Por supuesto, existen también abuelos que, ante esta situación, pueden experimentar sentimientos de orgullo y felicidad dando al acontecimiento un soplo de optimismo y mucho ánimo, convirtiéndose así en un gran apoyo para sus hijos.

 

Sea como fuere, cualquiera de las posturas es lícita. La emoción del dolor, de la tristeza, cada uno la vive como puede. Lo que sí es cierto es que aceptar ese dolor, no intentar apartarlo y negarlo, es uno de los aprendizajes que contribuyen a nuestro crecimiento personal. Una vez aceptado el dolor, las abuelas pueden convertirse en un gran apoyo emocional para los padres y para el nieto con síndrome de Down. Nadie mejor que una madre puede transmitir confianza y consuelo en los momentos difíciles y demostrar que seguirán siendo un pilar ante las dificultades.

A partir de aquí, trata a tu nieto como a uno más. Quedarás fascinada de cuántas capacidades tiene un niño con síndrome de Down. Son niños con características especiales, a los que hay que enseñar con métodos especiales. Y precisamente, porque son especiales pueden darte grandes alegrías.

 

No debe ser casualidad que el día internacional del síndrome de Down se celebré el mismo día que empieza la primavera, la época del año que simboliza el nacimiento de la vida, y del día mundial de la poesía, la expresión artística de la belleza por medio de la palabra. Vida y poesía, qué grandes principios para dar la bienvenida a un niño con síndrome de Down.

 

No te pierdas este video que muestra tan bien cómo son estos niños especiales. https://www.guiainfantil.com/blog/salud/sindrome-de-down/si-vas-a-tener-un-bebe-con-sindrome-de-down-no-tengas-miedo/

 

 

 

Nietos Adolescentes

¿Estás preparada para afrontar la adolescencia de tus nietos?

Ese nieto adorable que te abrazaba cuando te veía y te decía que eras maravillosa se ha convertido en un adolescente. De repente, habla un idioma diferente, empieza a vestirse con prendas imposibles y en lugar de contarte todo lo que se le pasaba por la cabeza, empieza a contestarte con monosílabos. Además, sus problemas no tienen nada que ver con los problemas que tenías a su edad y su forma de ver la vida a menudo te sorprende. Es tan diferente a la tuya…

Sin embargo, tienes ante ti una oportunidad única para practicar la escucha, con los ojos muy abiertos, y aprender de los nietos. La oportunidad de practicar la resiliencia y observar tu capacidad de adaptación a nuevas situaciones. Sería una equivocación intentar que tu nieto adolescente se comporte como lo hubieras hecho tú a su edad. El mundo es como es, no como te gustaría que fuera. Y el mundo evoluciona.

Una de las claves del éxito para relacionarse mejor con los nietos en esta edad está en tener en cuenta que los adolescentes quieren independencia. Cuanto más tratemos de imponerles autoridad y nuestro punto de vista, más les alejaremos de nosotras. Escúchale. Intenta entender lo que le pasa. Pregúntale por sus aficiones, qué música le gusta, qué le gusta hacer en sus ratos de ocio. Conecta con él y muéstrale que merece tu respeto aunque no coincidáis en los gustos. Recuerda que se necesita mucho coraje para vivir la adolescencia.

Este libro es recomendable para padres de adolescentes (y por qué no también para abuelos) que deseen guiar a su hijos/nietos en el proceso de vida, mostrándoles el camino para alcanzar sus logros. Padres/abuelos que crean que otra forma de educar y de existir es posible. Y ¿quién sabe? tal vez en ese intento de ayudar a sus hijos ellos mismos descubran sus propios sueños olvidados.

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Abuelas diferentes

 

¿A veces te preguntas cómo serán las otras abuelas? Hay abuelas que parece que han nacido para ser abuelas. Nunca se les olvida la comida favorita de sus nietos o cómo se llama su mejor amigo. Están al tanto de las notas, de sus avances en inglés y en gimnasia rítmica y hasta de cuándo les toca la medicina. Su instinto “abuelil” (palabra que tendrán que incorporar al diccionario) es más que manifiesto y sólo vive para sus nietos.

Entonces piensas si serán así todas las abuelas. Sobre todo si tú eres la típica abuela despistada que no te acuerdas ni de su cumpleaños. Y no digamos si tampoco te gusta ir a buscarles al colegio, ni prepararles la merienda, ni ayudarles a hacer los deberes. Vamos, que lo haces porque no te queda más remedio que echar una mano a tus hijos que están muy atareados y no pueden ocuparse de los niños. Y no es que no les quieras. ¡Les adoras! Simplemente no te van las típicas ocupaciones o funciones de las abuelas.

No te preocupes, cada persona es única e irrepetible y no debes sentirte mal por ser diferente.

  • ¿Es grave ser diferente?
  • Es grave forzarse a ser igual: provoca neurosis, psicosis, paranoia. Es grave querer ser igual porque eso es forzar a la naturaleza e ir contra las leyes de Dios, que en todos los bosques y selvas del mundo, no creó una sola hoja igual a otra*.

* Extracto del libro de Paulo Coelho “Verónika decide morir”

Siéntete con derecho a ser diferente, quizás esa diferencia sea lo que apasione a tus nietos.

 

 

El libro ¿Quién eres? de Enrique Rojas, trata sobre la personalidad, sobre nuestra forma de ser, pensar, sentir o reaccionar. En él se explican las principales cuestiones que se esconden detrás de la pregunta que da título a esta obra: “¿Quién eres?”.

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Ser abuela, una segunda oportunidad

Nunca es tarde para hacerlo bien; haz hoy lo que no hiciste ayer.

¿Por qué nos atrae tanto ser abuelas?

Pienso en mí misma y me pregunto ¿qué es lo que más me gustaría en mi papel de abuela? Sin duda, en mi caso, darles tiempo de calidad. Aquél que no pude dar a mis hijos debido a que siempre estaba muy ocupada con múltiples obligaciones. Ese tiempo cálido, tranquilo y sereno que las abuelas saben dar.

Muchas de las madres trabajadoras que hemos pasado mucho tiempo fuera de casa, tenemos esa inevitable sensación de haber disfrutado poco de los hijos y de habernos perdido algo en el camino. Así que ser abuela lo concebimos como una oportunidad de compensarles a través de los nietos. De esta manera aliviamos un poco ese sentimiento de culpa por haberles privado de una de las pocas cosas que es irrecuperable: el tiempo. Y si es de calidad mejor.

El tiempo de calidad que pasamos con nuestros nietos significa implicarse. Consiste en “querer” hacer. Querer escuchar activamente, querer compartir, querer centrarnos en ellos y en sus vivencias, querer hacerles sentir protagonistas. ¿Qué conseguimos con ello? Le transmitimos la idea de que es una persona importante, que sus ideas y pensamientos tienen valor y, al mismo tiempo, les reforzamos la autoestima. No olvidemos que la autoestima es la base del bienestar. En definitiva, compartiremos su felicidad.

El libro Cuentos para educar niños felices de Begoña Ibarrola se centra precisamente en la felicidad del niño y abarca temas como darles amor incondicional, desarrollar su autoestima y la confianza en sí mismo y educarle en paz y tranquilidad.

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La hipótesis de la abuela.

Me encanta descubrir el origen y el porqué de las cosas. Resulta que las abuelas canguro ya existían hace miles de años. Según la antropóloga Kristen Hawkes, creadora de la hipótesis de la abuela, aquellas mujeres que alcanzaron la edad de la menopausia y por tanto ya no tenían una función reproductora, tuvieron un papel crucial en la atención de los bebés. Hawkes defiende que fueron las abuelas las que participaron en la facilitación de alimentos para las familias. Su misión era liberar a sus hijos e hijas de esta obligación para que pudieran dedicarse a atender otras necesidades, asegurando, de esta manera, la supervivencia de la prole.

No cabe duda de que el cerebro reptiliano, que alberga el instinto de cobijo y de protección y es responsable de conservar la vida, se manifiesta con fuerza en la figura de la abuela.

Así que, si os sentís abuela canguro, no penséis que es por la situación actual, ni porque está de moda. Se trata simplemente de algo que venimos haciendo desde la prehistoria. Y tan grabado está en el cerebro de las abuelas, que pocas conozco que despotriquen de este papel. Aunque haberlas, las hay, y a menudo no les falta razón. Si encargarse de los nietos pasa de ser una actividad placentera a una carga, ¡ojo!, se pueden presentar problemas de estrés, ansiedad o depresión.

La clave está en establecer los límites para evitar abusos. No olvidemos de que las abuelas también tienen derecho a disfrutar de su vida y de su tiempo libre.

Te recomendamos un libro para leer y enseñarle a tus nietos que eres abuela desde la prehistoria. Pídelo Aquí.

 

¿Tienes un nieto favorito?

¿Te cuesta reconocer que tienes un nieto favorito? En todas las familias existe un nieto o nieta favoritos. En mi casa, lo sabíamos. La abuela tenía como favoritos a los primogénitos de cada familia. Afortunadamente, no se lo teníamos en cuenta. Lo asumíamos y punto.

Según un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, las abuelas tienen como preferidos a los hijos de sus hijas y el motivo es “que dan certeza del linaje heredado, y de eso no hay ninguna duda cuando se trata de los hijos de una hija. Es una conducta innata e inconsciente que viene de nuestros ancestros. Darwinismo puro”. Esto parece confirmar el dicho español: los hijos de mis hijas nietos míos son. Los de mis hijos, lo son o no lo son.

Efectivamente, los vínculos abuela-nieto, en general, son más fuertes con la familia materna.

Sin embargo, aunque parezca antinatural y, al igual que pasa con los hijos, tener algún nieto preferido es muy común, por lo que no hay que sentirse culpable. Lo importante es saber cómo actuar cuando detectas que sientes esa preferencia.

El secreto está en aceptar y ser consciente de que el favoritismo existe e intentar no manifestarlo. Si es ostensible, los otros nietos pueden experimentar emociones de enfado y baja autoestima además de animadversión hacia el preferido. El favorito, por su parte, puede sentir mucha presión para cumplir con las expectativas que de él se esperan.

Si aun así, se nos ve el plumero, tratemos de compensar de alguna manera a los no elegidos, haciéndoles protagonistas exclusivos de vez en cuando.


365 DÍAS POR DELANTE

 

Decía Paulo Coelho: “Quiero creer que voy a mirar este nuevo año como si fuese la primera vez que desfilan 365 días ante mis ojos.” Aprecio en este “quiero creer” una connotación de duda. ¿Será que otros años no lo ha visto así? Me recuerda a la película “Atrapado en el tiempo” en la que el protagonista revive todos los días el día de la marmota, una tradición estadounidense para predecir el final del invierno. Y todos los días ocurría lo mismo, sin absolutamente ninguna variación. Sin embargo, el protagonista supo aprovechar esta circunstancia para realizar grandes cambios en su vida, viendo en cada día una nueva oportunidad.

Cuando hacemos balance de lo conseguido durante el año que se va y nos ponemos los propósitos del que viene, ¿cuántos de estos propósitos ya nos los habíamos fijado el año anterior? Y siempre pensamos, de este año no pasa. Este año lo consigo.

Pues bien, estás ante una ocasión única. Comenzamos un año nuevo. Es como si estrenásemos un cuaderno. Está limpio, huele a nuevo y nos da hasta miedo escribir las primeras palabras. Cuidamos el orden y la letra con la intención de mantenerlo precioso mientras dure. No lo descuides, ni lo pierdas. Se trata de un libro en blanco, creado especialmente para ti, para que tú escribas tu propia historia.

Ánimo, 365 páginas en blanco te esperan. ¿Te atreves a vivir cada una de ellas con valentía?

Cuántas veces repetimos la frase “¡No tengo tiempo!” a lo largo del día. Tampoco lo tenía Isabel I de Inglaterra en su lecho de muerte cuando dijo “¡Todas mis posesiones por un momento más de tiempo!” Y en este caso tenía razón. El tiempo se le acababa.

Cuando decimos no tengo tiempo, en realidad lo que queremos decir es que no tenemos tiempo para algo en concreto. Esto significa que el tiempo lo hemos empleado en algo a lo que hemos dado prioridad. Y es así. Entonces, la cuestión es si le damos prioridad a lo que realmente es importante o no dejamos robar por esos pequeños grandes ladrones del tiempo. ¿Sabías que los ladrones del tiempo reducen entre un 50 y un 70 por ciento nuestras horas efectivas de trabajo? ¿Sabías que disminuyen severamente nuestra capacidad de concentración y nuestros niveles de atención?

En no pocas ocasiones dejamos lo que estamos haciendo para atender imprevistos, llamadas, whatsapps, e-mails u otras tareas que pueden esperar. Si apreciamos nuestro tiempo, detectemos cuáles son nuestros ladrones  y establezcamos una buena organización y planificación del mismo para optimizar cada minuto.

Para aprender a manejar nuestro tiempo, recomiendo el libro de Gustavo Piera El arte de gestionar el tiempo”. En él encontrarás recomendaciones para tomar decisiones sobre tus objetivos en la vida y cómo vas a invertir tu tiempo para lograrlos. Encuéntralo aquí.

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Martes, 29 de noviembre: Puedes con todo

En un curso de PNL (Programación Neurolingüística) al que asistí, hablaban de la maravillosa diosa YSIS. No entendí de qué se trataba, hasta que empezaron las preguntas. ¿Y si… sale mal? ¿Y si… no puedo? ¿Y si… no lo consigo? ¡Cuántos YSIS nos limitan! ¡Cuántas creencias, ya sean acertadas o erróneas, se instalan y consolidan en nuestra niñez, influyendo en el resto de nuestra vida!

Cuando esas creencias nos impiden alcanzar nuestras metas, las llamamos creencias limitantes. Son percepciones de la realidad que nos impiden crecer y que nos advierten: “Tú no puedes”. Pero, como decía Juan Salvador Gaviota, el personaje del libro del mismo título escrito por Richard Bach, “no creas lo que tus ojos dicen. Sólo muestran limitaciones. Mira con tu entendimiento, descubre lo que ya sabes, y hallarás la manera de volar”.

La buena noticia es que esas creencias se pueden cambiar. Basta con abrir tu mente a nuevas posibilidades. Reflexiona sobre tus pensamientos y aparta todos los negativos, aquellos que te impiden hacer las cosas que quieres. Para ello te sugiero que cambies las preguntas: ¿Y si… fuera posible? ¿Y si… lo consigo? ¿Y si… lo encuentro? ¿Y si… puedo? La respuesta está dentro de ti. Confía y te asombrarás de todo lo que puedes conseguir. Simplemente, actúa.


Martes, 22 de noviembre: Aún te espera una primera vez

Seguro que recuerdas tu primer colegio, tu primer profe o tu primera Comunión? ¿Cómo vas a olvidar el primer beso? ¿Cómo no emocionarse ante el nacimiento de tu primer hijo o nieto?… O el primer viaje a París.

Es la magia de la primera vez. Esa que tuvimos de niños y que poco a poco se ha ido durmiendo bajo la capa de la adultez, dando paso a una vida más aburrida. ¿Hace cuánto no te sorprendes? Las abuelas están ante una gran oportunidad. Si son capaces de volver a ver la vida con los ojos de sus nietos, volverán a recuperar la emoción de hacer las cosas por primera vez. Incluso aunque no sea la primera vez, sí será la primera vez con ellos. A los nietos les divierte mucho que las abuelas aprendan cosas con ellos. Se sienten muy importantes enseñándoles.

¿Ventajas? Romper con la rutina y sustituirla por un continuo estado creativo. Aprender cosas nuevas ayuda al cerebro a mantenerse ágil y preparado para generar nuevas conexiones neuronales. Además potencia las habilidades, mejora la autoestima, estimula el pensamiento positivo y genera bienestar emocional.

Decídete, elige aquello que siempre has deseado aprender y ponte manos a la obra. Tu cerebro rejuvenecerá y disfrutarás con el reto.

En el libro ¿Cómo funciona el cerebro?,  de Francisco Mora, obtendremos respuesta a cuestiones como si existe el mundo que percibimos o lo crea nuestro cerebro, qué es la creatividad o por qué perdemos unas memorias y guardamos otras. Consíguelo aquí.

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Martes, 8 de noviembre: limpieza emocional

El otoño es un buen momento para hacer balance de lo que has hecho durante el año y observar cómo estás y cómo está tu mochila. ¿Llevas lo que necesitas? ¿O quizás llevas demasiada carga y necesitas soltar lo que te quita energía, lo que sientes que ya no encaja en tu vida?

Esta es la época perfecta para hacer limpieza y soltar lastre para dar cabida a nuevas oportunidades, a nuevas ilusiones. No siempre es fácil dejar ir pero, en ocasiones, para avanzar emocionalmente y caminar ligeros, es necesario liberar las cargas y abrirse a nuevas experiencias. Dejar ir implica aceptar que hay cosas en nuestras vidas que ya no sirven y no nos aportan nada positivo. Puede tratarse de una relación, una actitud, un recuerdo o un hábito. Cualquier cosa que te obstaculice el camino hacia el crecimiento personal.

Una vez que se suelta, se produce una liberación y se prepara el terreno para sembrar y dar la bienvenida a lo que está por venir. Como dijo Lao Tzu, “cuando dejo ir lo que soy, me convierto en lo que podría ser. Cuando dejo ir lo que tengo, recibo lo que necesito”

Así que, ¡toca hacer limpieza!

Recomiendo el libro Dejar ir: el camino de la liberación, del Dr. David R. Hawkins. Es el trabajo lúcido y genial de un hombre que ha sabido aunar la ciencia (era médico psiquiatra) con la conciencia, realizando una síntesis única que resulta muy aclaratoria para quienes quieran entender el camino del desarrollo humano y el crecimiento personal. Consíguelo aquí.

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Martes, 1 de noviembre: Las buenas lágrimas

Tengo la teoría de que cuando uno llora, nunca llora por lo que llora, sino por todas las cosas por las que no lloró en su debido momento”, Mario Benedetti.

¿Sabías que los humanos son los únicos seres capaces de derramar lágrimas para expresar emociones? Lloramos de alegría, de tristeza, de dolor, cuando bostezamos o cuando nos aburrimos. A menudo no podemos reprimir las lágrimas, aparecen de repente sin previo aviso ni explicación. Los científicos lo denominan “el misterio de las lágrimas”.

Lo que sí parece claro es que llorar nos hace sentir mejor. Las lágrimas emocionales contienen la llamada hormona del estrés, por lo que al derramarlas nos permiten desahogarnos, aliviándonos y liberando tensión. Además, a través del llanto expresamos sentimientos, eliminamos tristeza y, después, tenemos sensación de alivio. Por otra parte, cuando lloramos, estamos demandando atención y, de alguna manera, es una forma de relacionarse y comunicarse con los demás.

En definitiva, llorar mejora la salud física y emocional, reduce el estrés y crea vínculos afectivos. Así que no reprimamos las lágrimas. Son muy buenas para la salud.

Comparte con tus nietos el libro Los atrevidos en el país de los unicornios, de Elsa Punset, en el que los protagonistas descubren que tienen poderes mágicos para hacer ligera la tristeza y ayudar a los demás.  Consíguelo aquí.

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Martes, 25 de octubre: Date un premio

“Cuando era pequeña me decían: el trabajo lleva en sí mismo su recompensa. Y yo esperaba, tras el esfuerzo, una recompensa misteriosa, abrumadora, una especie de gracia. Todavía la espero.” Colette.

A los de mi generación, los baby boomers, nos educaron en la idea de que los premios eran consecuencia de hacer las cosas bien. “No hay mejor premio que la satisfacción del deber cumplido”, nos decían. Y aprendíamos que si queríamos conseguir las cosas, había que trabajárselas y, si las conseguías, tenías tu premio: orgullo y satisfacción. No había más. Eran premios intrínsecos al esfuerzo y, de alguna manera, a la obligación. Y así hemos crecido, no esperando premios extrínsecos, que normalmente vienen de terceros, porque lo que obtenido era producto de nuestra obligación.

Sin embargo, los premios extrínsecos son necesarios. Todo lo que conseguimos ya sea grande o pequeño tiene un valor. ¡Hay que dárselo y reconocerlo! El premio es una felicitación, una recompensa y un reconocimiento al esmero y a la dedicación empleados en un buen trabajo.

No esperes a que te premien los demás. Si no lo hacen, aprende a premiarte tú, porque equivale a mimarse, valorarse y quererse. No hace falta que el premio sea muy importante. Un simple bombón basta. Lo importante es lo que simboliza y esto es… “nena, tú vales mucho”.

El libro Claves del Coaching: herramientas que te ayudarán a sacar lo mejor de ti,  de Gemma Ramírez, te enseñará sobre los regalos que debes hacerte y mucho más para ser felizSi lo quieres, lo tienes aquí.captura-de-pantalla-2016-10-20-07-47-02

Martes, 11 de octubre: La escucha activa

¿Cuántas veces estamos sumergidos en nuestros pensamientos y no escuchamos a quien nos hablan? Somos capaces de oír, incluso de repetir lo que nos dicen, pero no de procesar la información y escuchar al otro con interés y reconociendo lo que nos quiere decir.

¿Por qué nos ocurre esto? Para poder escuchar hay que silenciar la mente y abrir todos los sentidos. Escuchar significa abrir nuestro corazón y conectar con la persona que te habla, te mira, llora, sonríe o suspira. Escuchar significa empatizar.

Cuando escuchamos con empatía cambiamos nuestra disposición y nuestra percepción. Intentamos comprender lo que la otra persona nos quiere decir, sin juzgar, simplemente aceptando lo que nos dice sin cuestionarlo. Cuando se escucha bien se genera una conexión profunda y auténtica que permite pasar de la comunicación a la comprensión.

¿Cómo lograr esta escucha empática? Dejando a un lado las preocupaciones, los pensamientos negativos y apartando nuestro diálogo interno dando la bienvenida a la curiosidad y al interés por los pensamientos de los demás. Intentando descubrir y aprender nuevas opiniones.

Ya lo decía el escritor norteamericano J.P. Mc Evoy “Cuando hablas, solo estás repitiendo algo que ya conoces, pero si escuchas puede que aprendas algo”.

 

Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen, de Adele Faber y Elaine Mazlish, es una excelente guía para aprender y enseñar a escuchar. Consíguelo aquí.

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Martes, 6 de octubre: Lección de sabiduría

 

Si tuviéramos que desaparecer mañana, ¿qué querríamos dejar como legado?

Creo que si algo nos dan los años es Sabiduría. Ya lo dice el refrán: más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y qué mejor regalo se puede hacer a las generaciones venideras que el de nuestra sabiduría: tratar de extraer de cada experiencia una enseñanza. Porque la sabiduría es mucho más que una suma de conocimientos; es desarrollarse como persona generosa y responsablemente; es la capacidad para adquirir información a partir de nuestra vida y experiencias y usarla para mejorar nuestro bienestar y el de los demás. Es la verdadera esencia de la vida.

Te propongo traspasar esa sabiduría a tus nietos. Comienza con un diario donde anotes ideas, pensamientos, películas que te gusten, frases que te motiven, libros, letras de canciones, vivencias. En definitiva, toda tu experiencia. Anota todo lo que quieras transmitirles. Ese diario será un tesoro y una gran lección de vida.

Yo he releído La última lección, de Randy Pausch. Os invito a leerlo y disfrutar, porque es un auténtico legado sobre lo que es vivir. Adquiérelo aquí

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Martes, 20 de septiembre: Conectar con nuestro interior

Hay un lugar muy especial al que no se puede llegar en coche, ni en avión, ni en tren. Está lleno de calma, tranquilidad y paz. Es un lugar al que deberíamos acudir con frecuencia, pero siempre lo dejamos para otro momento. Ese lugar se llama INTERIOR. ¡Cuánto nos cuesta visitarlo! Hay quien incluso se ha olvidado de cómo llegar allí, a pesar de estar tan cerca. Y eso que todas las respuestas están ahí. No hay más que bajar, buscar y encontrar. Es como el desván de la abuela. ¡Cuántos tesoros descubríamos cuando lo visitábamos!

¿Cómo llegar a ese misterioso y reconfortante lugar llamado INTERIOR? Hay varios caminos, entre ellos, el Mindfulness, que es una forma de meditación centrada en la concentración en el aquí y ahora. Atención plena para conectar con nuestro cuerpo. Observar cómo respiramos, qué sentimos, qué oímos. En definitiva, dejar nuestra mente “en blanco” olvidándonos de esa tarea o esa llamada que tenemos que hacer o de esa decisión que tenemos que tomar. De esta manera conseguiremos reducir la ansiedad, la depresión y el estrés.

Qué mejor que practicar el Mindfulness con nuestros nietos. Está demostrado que contribuye al bienestar de los niños y al desarrollo de una vida interior más profunda y con más capacidad de aprendizaje.

Para aprender más sobre Mindfullness, te recomendamos el libro Mindfulness para niños, de Paloma Sainz Vara de Rey. Puedes adquirirlo aqui

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Martes, 13 de septiembre: Motivar a los nietos

¿Por qué hay niños que lo hacen todo con alegría, sin necesidad de que nadie les anime a hacerlo y siempre están dispuestos? ¿Y por qué los hay que requieren animación y estimulación continua porque, si no, no se moverían nunca del sofá?

Hablamos de motivación. Hay personas que la traen de serie y otros que deben trabajar y aprenderla.

¿Qué podemos hacer con esos niños que parecen más perezosos? Los mayores, como responsables de su educación, debemos marcar sus pautas de comportamiento, sin olvidar que lo que consoliden de pequeños les determinará el futuro.

Hay diversas formas de motivar a los niños. Decía Benjamin Franklin “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Y una vez aprendido, qué seguros se sienten y qué fácil les resulta:

  • Asignarles tareas diarias es una buena forma de motivar a los niños.
  • Enséñales cómo hacer estas tareas y que existe un tiempo para cada una de ellas.
  • Procura que colaboren en casa.
  • No les regañes si no lo hacen bien. Anímales a mejorar, siempre con refuerzo positivo. No le digas nunca frases negativas porque desmotivan.
  • La constancia y la rutina harán que adquieran buenos hábitos, que derivan en motivación.
  • No hay mayor motivación que sentirse orgulloso de las cosas bien hechas.

Para cumplir los sueños hay que estar motivado. Te recomendamos este libro, de varios autores (17,10€). Consíguelo aquí.captura-de-pantalla-2016-09-13-23-14-37

Martes, 6 de septiembre: Ejercita la serenidad

Fue R.L. Stevenson, autor de El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, quien dijo “quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. Y eso es lo que necesitarán los niños, mucho cariño, después de una rabieta, ya que los niños entre 18 meses y 4 años pueden pasar de angelitos a auténticos demonios cuando cogen una rabieta.

Todo niño que se precie que necesite reafirmar su “yo” y ser más independiente tendrá sus rabietas. Son normales y hasta necesarias, ya que, a través de ellas, canalizan y expresan sus emociones desagradables y aprenden a tolerar la frustración. Es más, podemos vivirlas como una auténtica oportunidad para actuar como coach y practicar con ellos las habilidades emocionales. Pero ¿qué hacemos cuando se apodera de ellos?

  1. Si es posible, prevenirla. “La mejor victoria es vencer sin combatir”. Para evitar las rabietas, los niños deben tener muy claras reglas y límites.
  2. Durante la rabieta, no ceder. Mantener los límites y no sucumbir a la pataleta. Conservar la calma. Sí, no es fácil, pero no hay que gritar, ni enfadarse, ni amenazar con castigos. No olvidemos que el niño está expresando sus emociones. No es el momento de razonamientos, sino de distraerle, si es posible, o de negociar.
  3. Después de la rabieta, hablar de lo que ha pasado. Que cuente qué es lo que le ha hecho ponerse así y que le ponga nombre a la emoción. Si estaba enfadado o triste. Explicarle que hay otras maneras de encauzar las emociones.
  4. Y mucho cariño.

Trabaja las emociones de tus nietos cada día. Este libro, Rabietas, de Susana Gómez Redondo y Anna Aparicio puede ayudarte (13,30 €). Lo consigues aquí.

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Martes, 3o de agosto: Pasar a la acción

Decía el filósofo William James que “no hay nada más cansado que una tarea no terminada”. ¿No os pasa a veces que hay tareas o decisiones pendientes de resolver, que os ocupan la cabeza un día y otro, y otro, y, sin embargo, siempre los dejáis para el día siguiente? A esto se le llama procrastinación o postergación, que consiste en aplazar o diferir acciones, sustituyéndolas por otras más agradables.

La procrastinación es muy común en nuestra vida cotidiana, porque no siempre tenemos tiempo para llevar a cabo todas las tareas que nos hemos propuesto o porque no calculamos bien el tiempo que nos va a llevar. No obstante, hay un determinado tipo de personas que convierten la procrastinación en una actitud, con una serie de consecuencias como: insatisfacción, sentimiento de culpa, imagen de persona irresponsable y perezosa, estrés y ansiedad.

Como todo tiene arreglo, aquí tienes una serie de trucos para combatirla.

  1. Empieza ya. Sin excusas. Elimina pensamientos como “me queda mucho tiempo”, “me da pereza”, “ahora no puedo”, “no sé por dónde empezar”
  2. Piensa que lo mejor es enemigo de lo bueno. ¡Hazlo!, aunque no sea perfecto.
  3. Imagina los beneficios. Una vez hecho, sentirás orgullo y serenidad, aumentando tu autoestima y autoconfianza y aliviarás la tensión y el estrés.
  4. Prémiate cada vez que consigas vencer.
  5. Organízate y aprende a gestionar tu tiempo.

 

El libro de Francisco Alcaide Aprendiendo de los mejores te enseñará a entrenar tu desarrollo personal “que es tu destino”. Puedes adquirirlo aquí

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Martes, 23 de agosto: Reconoce tus emociones

Hoy he estado pensando en todos los nietos que vienen al mundo cada día. Me los imagino como un torrente de agua que brota de las cataratas, irrumpiendo en la vida con la misma fuerza, con igual transparencia y con idéntica belleza. Los bebés que nacen todavía no lo saben, pero despiertan todo tipo de emociones en todas las personas que les quieren, que son muchas, y sobre todo en una muy especial: su abuela.

Muchas de ellas lo primero que expresan al abrazar a sus nietos por primera vez es amor y agradecimiento. Otras expresan alegría, otras querer estar junto a ellos siempre unidos. También aparece el miedo, la incertidumbre de cómo irá todo. Reconocimiento de las emociones. Primer paso conseguido.

Queridas abuelas, tenéis ante vosotras la oportunidad de formar parte del desarrollo personal y emocional de vuestros nietos. ¡Aprovechadla! Disfrutad cada instante, cada beso, cada abrazo, cada situación. Disfrutad viéndoles crecer, caminar, jugar, reír y llorar, ganar y perder. Sí, llorar y perder forman parte del aprendizaje. Como una buena coach, acompañadles, pero permitidles ser ellos mismos. Y sobre todo, aprended mucho de ellos. ¡Cuánto nos enseñan los niños!.

Me vienen a la cabeza estas palabras de William Ward.

“ La aventura de la vida es aprender.

El objetivo de la vida es crecer.

La naturaleza de la vida es cambiar.

El desafío de la vida es superarse.

La esencia de la vida es cuidar.

El secreto de la vida es atreverse.

La belleza de la vida es dar.

La alegría de la vida es amar”.

 

Va por vosotros, pequeños bebés que venís a alegrar tantos hogares. Os deseo mucha felicidad.

Martes, 16 de agosto 2016: La responsabilidad es tuya

Cuentan que en un monasterio zen había un discípulo que desafiaba siempre a su maestro.

Un día, ocultando a sus espaldas un pájaro que sostenía en las manos, el discípulo, desafiante, le preguntó a su maestro: “Maestro, aquí detrás de mí tengo un pájaro. Dígame usted que lo sabe todo: ¿está vivo o está muerto?” Si contestaba que estaba vivo lo degollaría y si decía que estaba muerto abriría sus manos y lo dejaría volar. El maestro lo miró a los ojos con respeto y compasión, respiró profundamente y con mucho amor le respondió: “Eso depende de ti. La solución… ¡está en tus manos!”.

¿Cómo quieres vivir tu vida? ¿Cómo quieres utilizar el poder que está en tus manos? Este tipo de preguntas son las que hace un coach. Porque si deseas algo con todas tus fuerzas, debes moverte e ir a por ello. No eres un árbol. Puedes cambiarte de sitio. Eres libre para elegir.

Ahora bien, como decía Elbert Hubbard, la responsabilidad es el precio de la libertad. Así que piensa ¿cuánta responsabilidad estás dispuesta a asumir en cada elección? ¿Eres capaz de asumir las consecuencias?

Dice Leonardo Wolk en su libro Coaching, el arte de soplar brasas que coachear es colaborar para asumir el poder que está en nuestras manos. Eso es libertad, sin temor a ser uno mismo. Lo recomiendo. Puedes adquirirlo aquí

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Martes, 9 de agosto: 4 claves para alcanzar la felicidad

Se le atribuye al actor Richard Gere la práctica de un poderoso ejercicio, muy simple, que empezó a practicar hace algunos años: “A quien encontraba en mi camino, fuese una persona o un insecto, el primer pensamiento que le dirijo es ‘Te deseo felicidad'”. Muy importante porque es pensamiento transforma completamente lo que va a ocurrir entre esa persona y tú.

¿Es posible generar felicidad?

El profesor Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, al sur de Inglaterra opina que se puede generar una cadena de felicidad en cuatro pasos:

1- A través de la sonrisa ante actividades cotidianas como prepararse un café o darse un baño.

2- Realizar algún acto de solidaridad y amabilidad como ayudar a una persona que lo necesita o decir algún cumplido a las personas que nos rodean.

3- El agradecimiento por algún aspecto positivo que la vida te proporciona, como tener salud, tener una casa o algo tan simple como agua caliente.

4- Al final del día, pensar en algo que te ha resultado satisfactorio durante la jornada, por insignificante que parezca.

Para descubrir como potenciar la felicidad en tu vida, te recomiendo Escuela de Felicidad, de Rafael Santandreu, editorial RBA. Consíguelo aquí.

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Martes, 2 de agosto: abrazo apapacho

“Cuando te acaricié, me di cuenta de que había vivido toda mi vida con las manos vacías”. Estas preciosas palabras de Alejandro Jodorowsky no pueden transmitir mejor la sensación de una caricia. En realidad, quien acaricia, quien recibe la caricia tiene una sensación tan placentera, que le transporta a una de las emociones más deliciosas que se puedan sentir.

Y es que una caricia cura el alma, calma el dolor, nos hace sentir plenos y felices y hasta fortalece el sistema inmunológico. Es un reconocimiento de amor hacia las personas y para tener un desarrollo social sano y sentirnos bien, debemos regirnos por las leyes de abundancia que consisten en: dar abundantes caricias cuando corresponda; aceptar las que mereces; pedir las que necesitas y ofrecérselas uno mismo.

Pero de todas las caricias, hay una caricia muy especial. El apapacho. En México, apapacho es una palmadita cariñosa. Pero su significado es más amplio: es un abrazo, un beso, una caricia muy tierna, un consuelo, un achuchón. Es como un “cura sana”, como un conectar cuando un amigo te necesita o tu pareja está triste.

La más bonita definición de apapachar es “acariciar con el alma”. Se trata de una complicidad, un encuentro emocional, una conexión que te proporciona bienestar; un momento en el que los problemas desaparecen y solo te embarga la emoción que te paraliza y no quieres que acabe. Hasta te estremeces.

¿Quién no quiere que le apapachen?

Para entender bien de emociones, te recomendamos este libro.

Emociones: una guía interna, de Leslie Greenberg. Consíguelo aquí.

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Martes, 26 de julio: creer en tus nietos

Trata a un niño como es y seguirá siendo lo que es, trátalo como puede llegar a ser y se convertirá en lo que está llamado a ser. Los niños serán mejores o peores dependiendo de las perspectivas que tengamos con respecto a ellos. Si les vemos como triunfadores, triunfarán, si les tratamos como fracasados, fracasarán. Démosles alas y que vuelen alto, muy alto.

Es el efecto Pigmalión. También llamado teoría de la Profecía Autocumplida, que consiste en que las profecías tienden a realizarse cuando existe un fuerte deseo que las impulsa. La confianza o expectativas que los demás tengan sobre nosotros pueden hacernos alcanzar los objetivos más difíciles.

Así lo confirma un experimento llevado a cabo en 1968 por Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, titulado “Pigmalión en el aula”. En el experimento se explicaba a un grupo de profesores que a sus alumnos se les había realizado un test de capacidad intelectual. Y se les comunicaba quiénes habían obtenido mejores resultados y, por tanto, eran candidatos a obtener mejor rendimiento que los demás a lo largo del curso. Y, efectivamente, así sucedió. Su rendimiento fue mucho mayor que el del resto. Lo que no sabían los profesores es que ese test no existía, y que los alumnos “más capaces” en realidad habían sido elegidos al azar, sin tener en cuenta su coeficiente de inteligencia. Lo que ocurrió es que los profesores se crearon una expectativa tan alta sobre esos alumnos que actuaron a favor del cumplimiento de la profecía. Como pensaban que lo harían mejor, se volcaron más en ellos y utilizaron más recursos y, como consecuencia, obtuvieron mejores resultados.

Os recomiendo el libro de Eduardo Punset, Viaje a las emociones. Las claves que mueven el mundo: la felicidad, el amor y el poder de la mente. Puedes adquirirlo aquí.

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Martes, 19 de julio: Crear hábitos

Comienzan las vacaciones y muchas de vosotras os planteáis nuevos propósitos como hacer más ejercicio, leer varios libros o adelgazar. De hecho, la dinámica se repetirá en septiembre, con el comienzo de curso, como ocurre al principio del año. De eso se trata, de incorporar nuevos y saludables hábitos en nuestra vida. Para conseguirlo, comienza cuanto antes. Poco a poco irás mejorando, con disciplina y compromiso.

Dicen que se tarda veintiún días en adquirir un hábito. Es la teoría que el doctor Maxwell Maltz describió en su libro Psico Cibernética, allá por 1960. Maltz se dio cuenta de que sus pacientes tardaban 21 días en dejar de sentir la “sensación fantasma” tras la amputación de una extremidad.

El psicólogo William James decía que “nuestro cerebro tiene la flexibilidad suficiente para aceptar nuevos hábitos, pero que no le gusta ceder de inmediato”. Esto significa que para que nuestro cerebro incorpore una acción como un nuevo hábito es a base de repetirlo durante 21 días hasta que le acostumbremos a ello. Si alguno de los días no lo practicamos, hay que volver a empezar, hasta repetirlo 21 consecutivamente.

Sin embargo, ¿por qué nos resulta tan difícil crear un hábito nuevo? Porque no basta con proponértelo. Debes conectar con algo que realmente te motive y que encaje con tus objetivos y valores. Si algo no te apasiona, por mucho que lo repitas durante a diario, no conseguirás incorporarlo como hábito o, si lo haces, terminarás abandonándolo. Es muy importante que el hábito tenga sentido para ti.

Otro consejo es no intentar adquirir demasiados hábitos nuevos a la vez. Uno ya representa una meta y es conveniente concentrarse sólo en esa y controlar la evolución. Si es necesario, anota todos los días los avances. Si durante todo este tiempo no has fallado ni un solo día, se puede considerar que lo has conseguido. Será entonces el momento de incorporar un nuevo hábito.

Si quieres aprender más sobre los hábitos y cómo trabajarlos en familia, puedes consultar el libro Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas, de Stephen Covey. Consíguelo aquí.

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Martes, 12 de julio: Superar los obstáculos

La resiliencia es la capacidad que tenemos para hacer frente a las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida y superarlas. En palabras de la RAE, es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. Es decir, es lo que siempre hemos denominado “resistencia a la frustración”.

Desarrollar la tolerancia o resistencia a la frustración es una de las mejores habilidades que las abuelas pueden trabajar con sus nietos. No siempre es fácil porque nos encanta mimarles. ¿Quién de vosotras no quiere que sus nietos tengan todo lo que desean? ¿Qué abuela no daría todo por quitarles las penas o por facilitarles las cosas?  A través de la resiliencia se puede superar experiencias traumáticas y de gran dolor. Es más, pueden incluso salir fortalecidos.

Las 7 “C” para fomentar la resiliencia en los niños, y que nos podemos aplicar los mayores, según el Dr. Ginsburg, pediatra especializado en medicina de adolescentes en The Children´s Hospital of Philadelphia, son las siguientes:

Competencia. Que sientan que pueden manejar una situación eficazmente.

Confianza. Que estén convencidos de que sus propias habilidades son importantes y son consecuencia de su capacidad.

Conexión. Que desarrollen vínculos estrechos con la familia, amigos y profesores, porque eso crea un sentido de seguridad sólido y fomenta la autoestima.

Carácter. Que fomenten y afiancen enseñanzas y valores que les permitan distinguir lo correcto de lo incorrecto.

Contribución. Enseñarles que sin ellos el mundo no sería igual, para que sean conscientes de la importancia de su contribución personal a que el mundo mejore.

Confrontación. Educarles para que aprendan a gestionar de manera efectiva el estrés, porque estarán mejor preparados para resolver conflictos.

Control. Porque los niños que controlan las consecuencias de sus decisiones saben que tienen la capacidad de reponerse antes.

Emmy Werner, escritora e investigadora en el Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de California y experta en resiliencia, concluye que los niños resilientes tienen algo en común: cuentan con al menos una figura de apego que les acepta incondicionalmente, independientemente de sus características físicas, inteligencia o temperamento. ¿Se os ocurre alguien mejor que una abuela?

Si quieres saber más sobre este tema, te recomiendo el libro Superar la adversidad: el poder de la resiliencia. 
Consíguelo aquí

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Martes, 5 de julio: practicar la diferencia

En coaching decimos que cada persona es única e irrepetible, por lo que cada abuela también es única, aunque la cataloguemos en alguno de estos grupos. ¿Qué significa ser única e irrepetible? Significa que eres especial. Exclusiva. Por tanto eres un lujo de persona. Así, cada una tiene su propio estilo de comunicarse, de relacionarse y de amar a sus nietos. Ni mejor ni peor, simplemente distinto.

De la misma manera, cada nieto es único e irrepetible y el ideal es aprender a aceptar a cada uno con sus características particulares. He estado tentada de decir con sus virtudes y defectos, pero no lo he hecho porque lo que puede parecer una virtud para mí, puede no serlo para otra persona y lo mismo ocurre con los defectos. Las personas simplemente son, aunque, sin duda, pueden existir aspectos de mejora.

Muchas veces nos vemos tentadas a comparar a los nietos sin darnos cuenta de que, a menudo, esas comparaciones pueden hacer mucho daño. Cuando yo era pequeña, no había nada que me diera más rabia que frases como “aprende de tu hermano” o de tu prima o de tu mejor amiga.

¿Qué pretendemos cuando les comparamos? Inconscientemente, que cumplan un patrón que consideramos el mejor desde nuestra perspectiva, pero las consecuencias son terribles para los niños. Por una parte, creamos envidias y celos, ya que ellos perciben esa comparación como que no cumplen con nuestras expectativas y que las aptitudes que valoramos no son precisamente las suyas. Esto puede hacer que el niño se sienta inseguro, incapaz y menos querido, con grandes probabilidades de lastimar su autoestima. Por otra parte, creamos rivalidad entre los niños, lo que contribuye a un deterioro en sus relaciones.

Es mucho mejor reforzar las conductas positivas, fortaleciendo las cualidades más encantadoras de los nietos. Si son simpáticos, cariñosos, estudiosos, listos, o divertidos, házselo ver y valóralo. Haz que se sientan apreciados por lo que son, no por lo que necesitan mejorar. Es la mejor forma de motivar a los nietos y de que se sientan aceptados y queridos por lo que son, y no por lo que valen.

El libro Abuelas de la A a la Z, de Raquel Díaz Reguera (18,95 €),Captura de pantalla 2016-07-04 17.41.21da buena cuenta de las diferentes tipologías de abuelas, en concreto, 29, desde la arreglacosas hasta la viajera, pasando por la lunática y la guardasecretos. Consíguelo aquí.

Martes, 28 de junio: piensa en positivo

La llegada del verano favorece que estemos de mejor humor, ya que pasar tiempo al aire libre y bajo el sol se asocia a menores niveles de estrés y al aumento de bienestar, un ambiente se torna muy propicio para poner en práctica técnicas que favorecen los pensamientos positivos. Las personas más pesimistas se preguntarán: Pero, ¿se puede pensar en positivo? La respuesta es: si te lo propones, sí. Es más, te hará más feliz a ti y a los que te rodean. Es cuestión de ACTITUD.

¿Cómo lo puedes poner en práctica? Siguiendo estos pequeños consejos.

  1. Vigila tu diálogo interno. A menudo nuestro diálogo interno consiste en reprocharnos todo lo que creemos que hacemos mal, en lugar de felicitarnos por lo que hacemos bien. Pensamientos como “soy un desastre”, “no puedo”, “nunca lo conseguiré” son muy frecuentes y lo peor de todo es que el cerebro se lo cree. Es importante empezar a darnos cuenta de cuándo este diálogo es en términos negativos y, en ese instante, convertirlo en positivo.
  2. Usa un lenguaje positivo. Deja de quejarte por cosas que, en realidad, no tienen importancia. Por el clima, por el tráfico, por el trabajo, sin darnos cuenta de que nuestras palabras son manifestación de nuestros pensamientos. En la medida en que cambiemos nuestros pensamientos negativos en positivos, empezarás a hablar en positivo.
  3. Enfócate en el presente. Cuántas veces nos calentamos la cabeza pensando en cosas futuras que posiblemente nunca ocurrirán. Si te enfocas en el presente, no imaginarás. Simplemente vivirás la situación en el momento y, en caso de que no la puedas controlar, acéptala y analiza qué podrías hacer para mejorarla la próxima vez.
  4. Rodéate de gente positiva. Dice el refrán “dime con quién andas y te diré quién eres”. Huye de la gente tóxica que intenta debilitar tus pensamientos positivos y únete a las personas que te motivan y te ayudan a conseguir tus sueños y tus objetivos.
  5. Disfruta los buenos momentos. Es más fácil mantener una actitud positiva si te focalizas en los buenos momentos de tu vida en lugar de en los malos. Si bien es cierto que la vida está llena de problemas, llenar tu mente con imágenes negativas no los van a solucionar.

Haz del pensamiento positivo un hábito. Requiere su esfuerzo, pero os puedo garantizar que la recompensa bien lo vale. Y, por supuesto, no dejéis de practicar con vuestros nietos. Ellos son un buen ejemplo de cómo pensar en positivo.

Si queréis disfrutar de un buen momento con uno de los personajes más positivos de Walt Disney, Baloo, no dejéis de ver El Libro de la Selva con vuestros nietos.

Consíguela aquí.

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Martes, 21 de junio: cultiva la paciencia

Decía mi padre, que cuando vienen los nietos a casa te llevas 2 alegrías: la primera, cuando llegan, y la segunda, cuando se van, y entre tanto, paciencia, mucha paciencia. El arte de cultivarla no es cosa baladí. Quién de vosotras no se ha visto en alguna situación en la que debe echar mano de ella. Un berrinche del nieto, un balonazo en el cristal, los zapatos en el sofá, los juguetes por el pasillo… Tú, que eres la reina del orden, estás a punto de perder los nervios.

Cuántas veces, aguantamos, aguantamos, aguantamos y, de pronto, un día, estallamos y saltamos cual pantera. Y lo peor de todo es que después de estallar nos sentimos fatal porque podemos llevarnos por delante muchos valores: el respeto, las relaciones, el cariño, la comprensión…

Para estas ocasiones, en las que estemos a punto de perder la paciencia, recomiendo la técnica del semáforo:

ROJO. STOP. Frena en seco. No permitas que tu impulsividad se imponga y reacciones con demasiada rapidez. Quédate quieta y toma conciencia del problema.

AMARILLO. CUENTA HASTA DIEZ. Respira hondo y analiza la situación. ¿Cuál es el problema? Piensa qué vas a hacer y planifícalo.

VERDE. ADELANTE. Ejecuta el plan de acción.

Con este sencillo ejercicio conseguimos cultivar el arte de la paciencia y, por supuesto, podemos enseñárselo a nuestros nietos, ya que se trata de un ejercicio basado en el semáforo, muy conocido por ellos y de fácil asimilación.

Con esta técnica conseguirán el autocontrol de las emociones como la rabia, la ira o la agresividad y desarrollarán la tolerancia y el respeto hacia los demás.

Podéis construir un semáforo con cartulinas y ponerlo en un sitio visible para cuando haga falta recurrir a él. Yo lo tengo en mi despacho y os aseguro que da resultado.

Este es un libro magnífico para poner en marcha el autocontrol: El oso pardo y la paciencia, de José Morán y Simón Méndez. Editorial Susaeta. 9,45€. Encárgalo aquí.

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Martes, 14 de junio

Comunicarnos con los nietos no siempre es fácil. Dependiendo de su edad y personalidad resultará más o menos sencillo. Sin embargo, la comunicación es parte fundamental en las relaciones abuela-nietos y enseñarles a comunicarse puede convertirse en algo muy divertido.

Para ello, empecemos por el principio: la asertividad, base de una buena autoestima y que contribuye al desarrollo de las habilidades sociales en un futuro. Para que nos entendamos, se trata de esa habilidad personal de comportamiento que nos permite expresar y defender nuestras opiniones, pensamientos y sentimientos de forma adecuada y en el momento oportuno, sin faltar ni negar los derechos de las otras personas.

¿Cómo impulsar la asertividad en nuestros nietos?

  1. Enseñarles a expresar sus sentimientos. Sin juzgarles, simplemente dejándoles que los expresen. Lo que puede parecer una tontería para nosotras, para ellos puede ser muy importante. De esta manera les reafirmamos en su autoestima, porque les estamos valorando.
  2. Enseñarles a decir no, haciendo valer sus propios derechos. Si alguien dice sí, cuando en realidad quiere decir no, está faltándose al respeto a sí misma. Es necesario que aprendan a poner sus propios límites, siempre respetando los límites de los demás.
  3. Enseñarles a pedir que les dejen de molestar cuando lo consideren necesario. El niño debe saber manifestar su malestar y su insatisfacción cuando algo le disgusta. Debe ser capaz de expresar la presencia de un problema y pedir explicaciones si hay algo que no tiene claro.
  4. Fomentar y reforzar las conductas asertivas. De esta manera, el niño y adolescente apreciará las conductas asertivas como algo positivo y con resultados claramente efectivos. Se trata es de encontrar soluciones, no de imponer sus criterios.
  5. Y, por supuesto, practicar con el ejemplo. Recordemos que los niños aprenden por mimetismo y acaban haciendo lo mismo que sus mayores.

 

Si quieres saber más sobre la asertividad, recomiendo el libro de Olga Castanyer: Enséñale a decir NO: Desarrolla su autoestima y asertividad para evitarle situaciones indeseables. Editorial Espasa. 18€. Encárgalo aquí.

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Martes, 7 de junio: Ten claro tu objetivo

De pronto, un día cualquiera, llega la noticia. Mamá ¡Vas a ser abuela! Desde ese mismo instante, te asaltan todo tipo de emociones. La emoción te embarga, y, de repente, notas que tu vida ha cambiado.

Tienes 9 meses por delante para convertirte en una Súper Abuela”. Te reciclas, porque lo que se llevaba cuando eras madre ya está desfasado; lees todo lo que cae en tus manos para ver las nuevas tendencias; te informas preguntando a tus amigas que ya han pasado por la misma experiencia.

Y cuando ya están aquí, empiezas a querer formar parte de sus vidas porque ellos son parte de ti, son como una prolongación de ti misma. Es entonces cuando te planteas e imaginas todo lo que vas a hacer con tus nietos que no hiciste con tus propios hijos. Es como si la vida te brindase la oportunidad de darle a tus nietos todo aquello que hubieras querido darle a tus hijos, pero que las circunstancias, la juventud, o la falta de experiencia te lo impidieron.

La madurez del momento que estás viviendo es la mejor de tus armas. Si tu objetivo es ser una “súper abuela” sigue leyendo, porque la primera lección es precisamente esta. TENER CLARO TU OBJETIVO: ¡Convertirme en “súper abuela”!

¿Sabes lo que tienes a tu favor?

  1. Que lo DESEAS con PASIÓN
  2. Que estás dispuesta a CONSEGUIRLO
  3. Que tus nietos son tu mayor MOTIVACIÓN
  4. Que vas a ACTUAR para defender tu COMPROMISO
  5. Que estás dispuesta a APRENDER
  6. Que te interesa tu DESARROLLO PERSONAL y el de tus nietos
  7. Que te interesa contribuir al BIENESTAR de tus nietos
  8. Que te vamos a facilitar HERRAMIENTAS
  9. Que vamos a APOYARTE y a ACOMPAÑARTE
  10. Y el triunfo será tuyo, porque serás tú la que ALCANCES TU META.

Para empezar a introduciros en el mundo de la Inteligencia Emocional os recomiendo este libro: Emocionario. Di lo que sientes. Cristina Núñez Pereira y Rafael Romero. (Ed. Palabras Aladas). Así podéis empezar a entrenaros. Encárgalo aquí

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SOS, COACH

 

Sabemos que hace tiempo que oyes hablar de la figura del coach, esa especie de entrenador personal de las emociones (tiene uno hasta Obama). Great Moments te pone a la coach en casa. Desde ahora contaremos con los consejos de una coach profesional, Blanca Fernández-Galiano, para que ser súper abuela sea menos trabajoso y más beneficioso. ¿Quieres conocerla? Te la presentamos:

¿Por qué decidiste dedicarte al coaching?

Aterricé en este mundo apasionado sin saber muy bien lo que me esperaba. Había oído hablar mucho sobre él, pero nadie me había explicado exactamente en qué consistía. Sabía que existía una persona llamada coach, que era una mezcla de guía, asesor, acompañante, psicólogo y ayudante. ¡Qué maravilla! Pensé. ¡Todas estas cualidades en una sola persona! Con la ayuda de un coach, será fácil llegar a donde uno quiera. Y un buen día, empezó una de las aventuras más emocionantes de mi vida. Y digo bien, emocionante, puesto que las emociones ocupan un lugar de absoluto protagonismo en esta historia.

En 2015 empecé el máster de Coaching e inteligencia emocional, relacional y ciencia cognitiva; iba algo reticente. Me dediqué a observar, a interpretar, a juzgar…. Sí, sí. Así actuaba yo antes de abrir mi mente. Estaba metida en mi papel de lo que tenía que representar: Me llamo Blanca, soy de Madrid, vivo en Zaragoza, soy abogada, estoy casada y tengo tres hijos. Así son las cosas. Me visto de acuerdo con mi estatus (y mis kilos de más), me peino con una melena más o menos clásica, hago y digo lo correcto en la mayoría de las ocasiones, cumplo con mis obligaciones y con lo que se espera de una madre y de una esposa. Soy responsable en el trabajo y en mi vida. Me considero moderadamente feliz. Pero yo sabía que había algo dentro de mí que me impedía ser completamente feliz y amar plenamente. Necesitaba descubrir qué me estaba limitando y encontrar lo mejor de mí misma, porque sabía que estaba ahí, esperándome.

¿Y lo encontraste?

Reconozco que las primeras sesiones del máster me costaron. Me hacían salir de mi rígido corsé, de mi zona protegida, y de la seguridad que creemos tener cuando aprisionamos nuestras emociones. Es curioso. Creemos que dominamos nuestras emociones porque no las dejamos salir, pero en realidad, la mayoría de las veces, ni siquiera las dejamos entrar. Dar la bienvenida a las emociones. Esa fue la primera lección. Y es la primera que cuento a Great Moments.

Luego, vinieron otras muchas lecciones. Escuchar, observar, no juzgar…. Y en este entorno, una más difícil: escuchar-te, observar-te, no juzgar-te. Cuando he empezado a observarme, a escucharme a no juzgarme, hacerlo con los demás, me ha resultado mucho más fácil. En las relaciones personales con los demás, ya sea con nuestros hijos, nietos, cónyuge o amigos, hay que poner el ALMA. Y el alma se alimenta con este ejercicio tan sencillo.

¿Cuánta importancia tienen las emociones?

Son importantísimas. Y más saber gestionarlas; de ello depende tu estabilidad emocional que es la clave para mejorar las relaciones. Para ello hay que trabajarse mucho. He aprendido a apreciar cuándo mis emociones requieren ser atendidas, y procuro no darles la espalda.

¿Cómo pueden afectar para ser una súper abuela?

Si desarrollamos nuestra inteligencia emocional lo conseguiremos. Y lo que es mejor, podremos enseñar a nuestros nietos cómo actuar con esta inteligencia. Y esto lo hacemos con nuestro ejemplo. Si somos capaces de transmitirles que son valiosos, únicos e irrepetibles, que son importantes para nosotras, estaremos educándoles en inteligencia emocional. No olvidemos que los niños aprenden observándote y emulando tus comportamientos.

¿Cómo lo hacemos?

Si les educamos en el amor hacia ellos mismos, les ayudamos a amar a los demás. Si les enseñamos a perdonarse, conseguiremos que perdonen a los demás. Y si les preparamos para elegir su camino de una manera consciente, estaremos contribuyendo a su desarrollo personal.

Danos una frase para acabar esta introducción a lo que serán tus lecciones de coaching para las súper abuelas.

Es un proverbio hindú: “Nada ha cambiado. Solo yo he cambiado. Por lo tanto, todo ha cambiado”.

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Si quieres aprender un poco en qué consiste el coaching, te conviene leer:

Prácticas de coaching. De Viviane Launer y Sylviane Cannio. Lid Editorial. 18,90 €. Encárgalo aquí

 

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