Vale pensar en el 24 y el 31, pero no solo porque las vacaciones de Navidad están llenas de días, visitas, noches, ganas de pasarlo bien y de disfrutar en familia, con muchos o con pocos nietos…, qué más da, el cariño es el mismo y la necesidad y el deseo de entretenerse también. Seguro que tus nietos también querrán alargar sus estancias contigo. ¿O no eres tú quien les divierte como nadie? Sigue nuestras pistas y guárdalas bien entre las mantas del sofá porque estos pequeños extras van a durarte todo el invierno. Y aunque no lo sepas (pero lo sabrás) llevan ya la marca de fábrica Great Moments, porque el extra será un clásico que estarás demandando antes de que te des cuenta para el verano. Y lo tendrás. De momento, confórmate con este.

Un mini golf en el salón

Unas cuantas cerbatanas rescatadas del cuarto de juegos, unas pelotas de ping-pong y un vasito pequeño de plástico, sujeto a la mesa más larga de la casa con un poco de cinta adhesiva… y ya tienes un pequeño “green” casero en el que practicar la puntería de ellos y también la tuya, El número de partidas pueden elegirlo ellos, pero evidentemente gana quien sea capaz de introducir más bolas en el “hoyo”. El regalo también lo eliges tú pero pueden ser las chuches que siempre reclaman para llevarse a casa.

El mejor “pschit” de color

Cualquier vaporizador del jardín vale para darle color a la blanca-nieve. Aprovecha tus días de sierra con ellos o los momentos de nieve del invierno (que van a venir, prometido) para hacer un concurso de pintura. Busca colorante para el agua, da igual el color (o mejor deja que de la selección del color se encarguen ellos) y llena un vaporizador con el agua coloreada. Con las armas preparadas cada uno puede vaporizar sobre su parcela de nieve y hacer sus pinturas que van a durar lo que dure la nieve y el hielo. Y ¡1hala!, al caer la noche, disponte a celebrar una inauguración como es debido con toda la familia de los pequeños artistas, con premios incluidos y un cóctel sin alcohol (ver el extra siguiente).

Calentarse con un vino caliente sin vino

Te avisamos: va a convertirse en su bebida del invierno. Y puede que de la tuya. Atención, receta: calienta, sin que llegue a hervir 700 ml. de zumo de uva, 2 cucharadas de zumo de limón, unas cuantas pasas, un clavo y canela en rama. Filtralo, y sírvelo bien caliente. Y claro hazle una foto, aunque seguro que ellos te quitarán el móvil para hacerlo.

Cread un “álbum de invierno”

Cualquier cuaderno forrado con un papel bonito (e invernar) va a ser su “álbum de invierno” para sus pequeños secretos. En él podrán pegar directamente o guardar en el interior de sobres, también previamente pegados, esos tesoros que encuentran en sus paseos contigo: una rama, una hoja preciosa, la pluma perdida de un pájaro y hasta una piedra con forma de corazón…o la que sea. ¿No me digas que no está mejor en el álbum que en los bolsillos del abrigo? Y luego, ya vendrá el de verano.

Un súper para los pájaros

Para los pobres pajarillos, que pasan el invierno buscando dónde aprovisionarse. Colgad una guirnalda de cacahuetes de un balcón o si te molesta tenerlos tan cerca, hacedlo en un árbol. Divertido hacerlo y estar ojo avizor para grabar vídeos.

Cuentos a medida

Llegado ese momento de la tarde noche en que se imponen los cuentos, “pero no leídos, contados”, es difícil elegir entre La cerillera, Los tres cerditos Caperucita. Fomenta su creatividad empezando una historia (puede/debe ser inventada) y dejando que cada uno continúe. Podéis acabarla cada noche o dejar “nuevos capítulos” para otros días. Como una serie. Eso sí, conviene que alguien vaya tomando nota, no vaya a ser que el gran escrito se pierda.

Experimentar con la magia

Cómo conseguir que una patata flote. Cómo crear un sandwich líquido. Todo es posible con la magia de la química y de la física. Mejor que lo aprendan ya, sin probetas, batas ni laboratorios…, salvo que quieras ponerles una bata blanca y gafas de plástico, que también podría ser. De momento, hazte con este libro con el que los niños sorprenderán a los mayores con Los mejores trucos de magia. Consíguelo aquí.

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El juego del escondite del menú

Haz de la pregunta “¿Qué comemos hoy?” un juego del escondite. Basta dejar post-it con las palabras que componen el menú, cada uno en un sitio estratégico: debajo de la panera, detrás de una jarra, entre las flores… El juego consiste en encontrar las palabras y juntarlas. Allá ellos si finalmente creen que tomarán “sopa de fideos con peras”.



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