Del síndrome de “súper abuela”, pero también del privilegio de ser abuela, y de la relación con los nietos y de abuelas educadoras o consentidoras…, de todo ello hablamos con la doctora en psicología Laura Rojas-Marcos, autora entre otros del libro La familia: de relaciones tóxicas a relaciones sanas (Ed. Grijalbo). Y como Great Moments considera que este es un tema tan “infinito” como vosotras, a lo largo del mes iremos añadiendo artículos que resulten tan instructivos como este.

¿Se aprende a ser abuela?

Dra. L.R-M: Sí, no se nace siendo abuela. Forma parte de la estructura social y es algo que te viene con la vida y los años, pero conlleva un proceso de aprendizaje. Aunque gran parte de esa experiencia se adquiere por instinto, también se aprende. En el caso de las primerizas, el hecho de llegar a esta fase de su vida es realmente una especie de rito de iniciación, aparte de lo bonito que es descubrir ese nuevo mundo de emociones.

¿Cómo suelen vivir esa experiencia las mujeres?

Dra. L.R-M: A veces puede suponer una crisis de personalidad, sobre todo si sienten que llevan una especie de “cartel de abuela” y que eso puede asociarse al envejecimiento. También pueden surgirle dudas o preguntas sobre cuál será su papel a partir de entonces, no solo en relación con el nieto sino también con sus hijos y en sociedad. Por eso, en algunos casos, hay mujeres a las que no les apetece que los nietos las llamen “abuela”, por asociarse a la tercera edad. Pero eso ya no tiene el mismo sentido, ¡sobre todo porque a la tercera edad le siguen la cuarta y la quinta! Nuestras queridas abuelas de este siglo están llenas de energía y tienen ganas de disfrutar de la vida. Ser abuela es una segunda vida.

Aunque algunas “se niegan” a admitirlo, ¿tienen las abuelas un papel educativo con sus nietos?

Dra. L.R-M: Se niegan a ser el educador principal, pero lo son en un segundo lugar. La responsabilidad de la educación la tienen los padres, no ellas, y aunque también algo aportan, se trata de que estén presentes en su desarrollo educativo con una cierta distancia y con respeto a los padres.

¿En qué medida la relación que un niño tiene con su abuela es complementaria de la que le une a sus padres?

Dra. L.R-M: Es cien por cien complementaria. Por ejemplo, cuando existen conflictos entre padres e hijos (independientemente de las edades), la abuela tiene un papel muy importante de mediadora y de empatía, tanto hacia los padres como hacia los nietos. Las abuelas ven las cosas con mucha más perspectiva y saben relativizar. De esta forma, son capaces de ayudar con alternativas y soluciones a los problemas emocionales. Son como una ONU con patas, y gracias al amor y el cariño que transmiten, casi siempre son capaces de resolver posibles conflictos.

Esa labor bonita no solo se desarrolla lógicamente en los aspectos conflictivos de la relación, sino que son un pilar que une.

¿Qué aconsejarías a las abuelas que quieren o tienen que asumir solas el cuidado de sus nietos en periodos más o menos cortos?

Dra. L.R-M: En función de la situación de cada familia, las consecuencias son distintas. No es igual que ese cuidado tenga que ver con la economía, porque se trata de supervivencia familiar, en la que el peso de la abuela es enorme, fomentando la unidad familiar, que cuando la abuela sustituye en algún momento la guardería. Que los hijos elijan a su madre para cuidar a los nietos por su comodidad no es muy sano. Las abuelas son también mujeres y como tal tienen sus vidas y necesidades. No deberían hacer nada si no quieren hacerlo. Y en algunos casos no saben decir NO porque se sienten culpables. Mi consejo es que hagan un ejercicio de asertividad, que entiendan y hagan entender que hay un respeto del tiempo de cada persona; es la manera de no caer en el rencor o la frustración.

¿Cómo impacta la abuela en la personalidad de sus nietos?

Dra. L.R-M: No se puede hablar tanto de impacto en su personalidad como del impacto directo en el vínculo emocional. Las abuelas son como un libro abierto y, para cada niño, una fuente de aprendizaje diferente. Con su perspectiva de la vida enriquecen la existencia emocional del niño.

La noción de transmisión de valores está ligada a la relación intergeneracional, ¿dónde empieza y dónde acaba?

Dra. L.R-M: Ya han sido madres, ya han educado a sus hijos y, cuando son abuelas, continúan esta transmisión de valores a los nietos. Las abuelas están cargadas de un pasado y una historia que transmitir a las futuras generaciones. Como pilar esencial de la familia, sus valores son más amplios que los de los padres porque, lógicamente, tienen mayor madurez emocional, capacidad para relativizar y para hacerlo con más suavidad, sin minimizar ni los acontecimientos de la vida ni las dificultades de los nietos. No necesitan imponer como los padres y poseen más inteligencia emocional.

¿Y el abuelo? ¿También disfruta de una segunda vida gracias a sus nietos?

Dra. L.R-M: Ser abuelos no solo significa cuidar, igual que ser madre no solamente significa cuidar a sus hijos. No se pueden compartimentar tanto los papeles de cada uno. Es importante señalar que las mujeres y los hombres somos diferentes, y que tenemos papeles diferentes en la familia. Los hombres en esta etapa desean participar más, asumen un papel más emocional. Y sintiéndose útiles son más felices; todo ser humano busca sentirse útil. Por eso, con la jubilación y al ser abuelos, los hombres, en muchos casos (¡y cada vez más!) optan por formar parte de la dinámica familiar.

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